POLITICA LA ROSCA

Lo que no se contó de la cena del PRO y huevazos contra candidato de UNEN

Por Ramón Indart. La pelea por las camisetas de River y Boca. Recién casados haciendo lobby. El accidente alentador de Cobos.

Foto:Gentileza La Gaceta de Tucumán

Elisa Carrió no llegó a los dos puntos en las últimas elecciones presidenciales y, sin embargo, tuvo en vilo a todo el PRO para saber si finalmente iba o no a la cena que organizó Gabriela Michetti con la Fundación SUMA. Para alivio del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, dijo presente. Ni bien se sentó, comenzó a degustar el lomo que ofrecieron de plato principal. Con gesto cordial se acercaron Silvana Giudici y Paula Bertol para saludarla. Carrió marcó la cancha: “Por tu culpa no me dejan fumar en ninguna parte”, bromeó eufórica a la exdiputada del PRO e impulsora de la ley que prohibió el cigarrillo en lugares públicos.

En la mesa principal estaban Macri, Carrió y Ernesto Sanz de un lado. Del otro, figuras fuertes del PRO: Marcos Peña y Horacio Rodríguez Larreta. Sorprendió a casi todos ver al flamante matrimonio de Darío Lopérfido y Esmeralda Mitre. “Se casaron al mediodía y a la noche ya estaban rosqueando”, contó un asistente a Perfil.com.

Tampoco faltó la rivalidad entre River y Boca. Sobraron cargadas y se subastaron camisetas de ambos clubes firmadas por los jugadores. Fernando Bravo, fanático del último campeón, se encargó de entregarle a Rogelio Frigerio la prenda de su club. “Acá estamos con la camiseta de River, que no arruga”, lanzó el conductor de radio Continental. Frigerio, presidente del Banco Ciudad, la pagó 11 mil pesos.

Luego se subastó la xeneize. El vicepresidente de Boca y hombre fuerte de la Legislatura, Oscar Moscariello, se encargó de inflar el precio para que sea más cara que la de su eterno rival. Segundos antes de que se entregara por el mismo valor, su mujer ofreció 12 mil pesos. Acá ganó Boca. En la Copa Sudamericana, no. La entregó Teté Coustarot, fanática del equipo de la Ribera.

Al final de la cena a cada participante le dieron un papel y una pequeña lámpara para escribir tres deseos. El diputado Federico Pinedo dejó en claro por quién apuesta en la interna Larreta-Michetti. Escribió “emoción, seriedad, Michetti a la Ciudad”.

Otro síntoma del acercamiento entre Carrió y el PRO fue la charla que compartieron Laura Alonso y Martín Lousteau, en la Facultad de Económicas de la UBA, sobre los "Desafíos para los jóvenes líderes políticos". El público podía escribir preguntas que leía el decano José Giusti, que oficiaba de moderador. Pero Giusti se tuvo que ir y quedaron Alonso y Lousteau solos.

Así que decidieron leerse las preguntas el uno al otro. Hasta que Lousteau tomó una y dijo "esta es para mí y es personal, así que no la contesto".

-¿Cómo te conquistó tu mujer Carla Peterson? -, leyó Alonso, entre risas, al tiempo que le arrebató la pregunta.

- Mi mujer es genial- respondió el candidato.

- La pregunta tendría que haber sido cómo vos conquistaste a Carla Peterson.

El martes Julio Cobos demostró ser un político listo para eludir todo tipo de agravios. Esta vez le tocó esquivar huevazos que salieron de algún desconocido del público mientras hablaba en La Plata. Lejos de escandalizarse, dijo: “Siempre hay un desubicado, pero a mí estas cuestiones, lejos de amedrentarme, me alientan más”. Mientras tanto, desde Mendoza se corrieron los rumores que finalmente iría por la gobernación de la provincia, algo que sus voceros se encargaron de desmentir enfáticamente. El tiempo dirá.

Por su parte, Francisco de Narváez sabe que su momento de gloria ya pasó. Pero no se resigna a quedar en el olvido: esta semana reconoció que "se la creyó" cuando logró ganarle las elecciones legislativas a Néstor Kirchner y a Sergio Massa, en 2009. En ese momento, que se enfilaba como presidenciable, armó una fructífera alianza con Macri. Sin embargo, todo cambió: el martes ambos asistieron al festejo de la revista Noticias por sus 25 años y lograron esquivarse con sutileza. No sólo evitaron la foto, además lograron irse sin siquiera saludarse.

Al que sí saludó, en cambio, fue al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, que "por cuestiones de agenda" estaba con dudas hasta último momento de asistir al Malba. ¿Tenía miedo de cruzarse con alguien del oficialismo? Un asistente del magistrado llegó una hora antes al museo y preguntó con lujos de detalles con qué personalidades debía fotografiarse la máxima autoridad judicial.

Macri fue el único presidenciable que se hizo un espacio para poder asistir. Si bien él mismo reconoció sus peleas con la revista, fue una redactora del newsmagazine la que salvó al jefe de Gobierno del papelón: cuando le pidieron una foto, sin darse cuenta, posó junto a una postal de la última Dictadura militar. "Menos mal", agradeció el candidato. Miró todas las fotos que había”. Eligió bromear con una del presidente venezolano Nicolás Maduro.

Políticos, periodistas y celebridades desfilaron por Avenida del Libertador. Sin embargo, el primero en llegar no se asomó por con un cuatro puertas importado, sino en dos ruedas "saludables". Fue el secretario de Medio Ambiente porteño, Guillermo Dietrich: llegó al museo con una bicicleta.

 

(*) De la redacción de Perfil.com. Con la colaboración de Patricio Caruso.



Ramón Indart (*)