POLITICA

Los argumentos de Sáenz para calificar la muerte de Nisman como un "homicidio"

Cuáles son las claves en las que se basó el fiscal general de la Cámara del Crimen para sostener que al fiscal de la UFI-AMIA lo mataron.

Foto:Pablo Cuarterolo

El fiscal general de la Cámara del Crimen Ricardo Sáenz presentó un dictamen en el que defiende que el fiscal Alberto Nisman fue "víctima del delito de homicidio" y pidió que la causa por la investigación de su muerte pase al fuero federal. Se trata del primer funcionario público que adhiere a la teoría de un asesinato. 

Uno de los principales argumentos por los que sostiene que al fiscal especial de la UFI-AMIA fue asesinado es "el contexto histórico en el que se inscribe la muerte de Nisman". Sáenz resalta que el funcionario judicial "aparece muerto cuatro días después de haber formulado una gravísima denuncia por encubrimiento de ese atentado, y a pocas horas de presentarse ante el Congreso de la Nación para informar sobre la misma". Ese hecho lo considera relevante y que debe tenerse en cuenta a la hora de analizar su fallecimiento. 

El fiscal general de la Cámara del Crimen descarta la hipótesis del suicidio al basarse en el testimonio que aportó la Secretaría de Unidad Fiscal AMIA, Soledad Castro, al que le confiere una importancia superior al resto debido al conocimiento que la doctora tenía de Nisman tras haber trabajado juntos durante años en la investigación del atentado a la mutual judía. Por ello, argumenta: "Este testimonio, sumado a las restantes pruebas (...) impiden sostener válidamente que Nisman se haya quitado la vida en forma libre y voluntaria". Asimismo, afirma: "Lejos de hallarse angustiado o deprimido, se encontraba satisfecho, de buen ánimo, plenamente convencido de la justicia de sus acciones, y abocado a la presentación que iba a efectuar ante los legisladores aquel 19 de enero".

Otra razón en la que se basa son los estudios periciales realizados sobre las manos de Nisman y sobre el arma. Respecto a las manos del fiscal Sáenz explica que los estudios "descartan que la sangre podría haber arrastrado las partículas de residuos de disparo". En cuanto a la pistola, las pericias establecieron que el "arma que produjo la muerte de Nisman siempre deja residuos de disparo (deflagración) aún después de 20 horas de disparada, mientras que en las manos de la víctima no se encontró ninguna partícula característica de deflagración. Por ende, no caben dudas ya que no fue Alberto Nisman quien disparó el arma que le dio muerte, lo que necesariamente lleva a concluir que fue víctima de un homicidio".

Sáenz destaca que descartan la hipótesis del suicidio "la localización del disparo, la hematoma en la zona occipital izquierda del cráneo, la lesión en la cara interna del tercio distal de la pierna izquierda, y las declaraciones testimoniales del médico Carrera Mendoza y la enfermera López, de la ambulancia de Swiss Medical, de las que se desprende que el cuerpo de Nisman fue movido alterándose así la escena del crimen".

Finalmente, defiende que cabe asignarle poca credibilidad a los dichos del técnico en informática Diego Lagomarsino, el custodio Rubén Benítez, y el Comisario Soto debido a que "solo podrían tener corroboración por parte de Nisman, y porque además las tres son contradictorias". Asimismo, pone en duda la afirmación de Lagomarsino y Benítez "en cuanto a que Nisman les solicitó un arma de fuego". En ese punto, Sáenz reproduce una hipótesis que fue presentada por la defensa de Sara Garfuknel sobre la que reconoce que necesita pruebas pero parece "atinada": “La utilización de un arma “amiga” como arma 'asesina' es la mejor forma de montar posteriormente una escena alterada de 'suicidio' para garantizar la impunidad de los homicidas”.



Redacción de Perfil.com