POLITICA SIN SCIOLI

Los candidatos del Plan B oficial se prueban el traje

Tras la cumbre de Paraná, tres gobernadores aparecieron como alternativas de sucesión: Jorge Capitanich, Sergio Urribarri y José Luis Gioja. Sin embargo, el ala dura oficial se inclina por Carlos “el Chino” Zannini.

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Aunque aún muchos sueñan con una rotunda avalancha de votos en octubre, en el Gobierno son realistas y ven lejana la posibilidad de una re-reelección de Cristina Kirchner. Por eso se prepara un plan alternativo para 2015. Eso implica la continuidad del modelo sin ella al frente. Y nominar a un sucesor de extrema confianza de la jefa de Estado, que profundice el proyecto “nacional y popular”.
Quiere, en definitiva, hacer lo que hizo Lula en Brasil y Hugo Chávez en Venezuela: darle la bendición a un delfín que siga manejando las riendas del Gobierno tal como se venía haciendo. Para ello, está abroquelando a los gobernadores peronistas y dejando afuera a los que manifiestan su voluntad de sucederla dentro de dos años: Daniel Scioli y Sergio Massa son los principales blancos de la Casa Rosada.
En el último encuentro de gobernadores en Entre Ríos, el anfitrión, Sergio Uribarri, fue el mensajero de Cristina: dijo que el gobernador bonaerense tiene un proyecto político personal y que su relación está sujeta a sus necesidades de supervivencia económica. “Esta es una construcción colectiva”, aclaró. Los mandatarios tienen previsto juntarse a mediados de mayo en Jujuy para repetir el mensaje contra las aspiraciones presidenciales de Scioli.
En la Casa Rosada subsisten, hasta ahora, dos posturas. El ala dura quiere obligar al ex motonauta a encabezar la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires, oferta que, saben, Scioli rechazará. Con eso formalizarían la ruptura. Esa ala es la que prefiere “morir con las botas puestas”, es decir, con un candidato desconocido, como podría ser Carlos Zannini (secretario de Legal y Técnica), perdiendo con el 25% de los votos. La otra ala, más moderada, sólo quiere dejarle claro tanto a Scioli como a Massa que nadie puede ser candidato del espacio si Cristina no da su bendición.
Sin embargo, el giro que se notó en las últimas semanas en la Casa Rosada tiene que ver con que se le bajó el tono a la posibilidad de un tercer mandato de Cristina, algo que hasta sus ministros fomentaban. Esto es porque, básicamente, para lograr ese objetivo, el Gobierno nacional tiene que tener amplia mayoría en las dos Cámaras del Congreso –para eso, debe brillar en las elecciones legislativas de este año– y lograr luego la constitución de una asamblea constituyente.
La estrategia de Cristina, con respaldo de los gobernadores, es recostarse sobre el peronismo y dejar a un lado a La Cámpora o Unidos y Organizados. La transversalidad, que empezó como idea con Néstor Kirchner, no funciona a la hora de ganar elecciones, sostienen los moderados del Gobierno. La posibilidad de las candidaturas testimoniales de algunos gobernadores no significa que el Gobierno quiera reflotar el fallido método de 2009: en general, los gobernador que quieren encabezar las listas de diputados o senadores son aquellos que necesitan retener el control de sus distritos y asegurarse que, en caso de que el modelo termine en 2015, tendrán un refugio.



Mariano Confalonieri