POLITICA PREOCUPACION EN LA CASA ROSADA

Los dolores obligan a Macri a suspender la actividad oficial

El Presidente se quitó la faja que le habían indicado los médicos y se complicó la recuperación de la fisura de su costilla. El accidente se produjo cuando se rompió la silla mientras jugaba con su hija.

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La causa: una fisura del arco posterior de la décima costilla. Quien la padece es el presidente Mauricio Macri. La consecuencia por no guardar el reposo general que le prescribieron sus médicos: la suspensión de las actividades oficiales del Presidente al menos hasta el lunes.
La preocupación sobre su estado de salud se hizo visible en la semana: se vio un Macri dolorido ya que el proceso de recuperación no se dio como esperaban los médicos por la negativa a cumplir con el reposo.
Según pudo reconstruir PERFIL, Macri decidió el domingo quitarse la faja que le habían colocado tras haberse caído jugando con su hija Antonia en su quinta. Argumentó que se encontraba molesto. Incluso probó caminar un poco por el verde del parque. No ayudó.

Dolores. El lunes, como si nada hubiera pasado, tenía una frondosa agenda pero comenzó a sentir fuertes dolores. Se volvió a poner la faja pero el daño ya estaba hecho. Al otro día, ofreció una conferencia de prensa a tema abierto en la Casa Rosada pero sus asesores ya lo veían mal: se tocaba de manera repetida la espalda con un gesto de dolor.
Ayer la fisura en la costilla le volvió a jugar una mala pasada y tuvo que suspender varias reuniones que tenía previstas: una por la mañana con las Madres del Paco y, por la tarde, un raid de notas periodísticas con medios del exterior pensando en su viaje al Foro Económico de Davos la semana próxima, un tema que preocupa a varios funcionarios de la Casa Rosada. “No sabemos cómo va a evolucionar, pero en principio no va a estar ausente”, comentaron en la Casa Rosada (ver página 4).
“Estaba muy dolorido. Se fue a descansar a la casa y esperemos que el fin de semana no le siga doliendo. Ayer estaba mejor que anteayer pero le repitieron que tiene que hacer reposo. A veces hace, otras no”, agregaron las fuentes.
La indicación de reposo fue casi un eufemismo: le pidieron que “saque el pie del acelerador” hasta que no se reponga.
A pesar de ello tuvo una semana agitada: desde la visita del canciller, Mauro Vieira, pasando por el anuncio de la construcción de una autovía en la ruta 5 junto al ministro de Transporte, Guillermo “Guillo” Dietrich.

La lesión. Macri se lastimó el viernes pasado, mientras jugaba a media tarde con su hija en Los Abrojos, su quinta en Malvinas Argentinas y hoy el lugar donde vive. Se encontraba dibujando con ella, sentado en una pequeña sillita de madera para niños. La sillita no resistió el peso del Presidente y se partió. En ese instante, el jefe de Estado se cayó para atrás y se golpeó contra una mesa de material pequeña. Tras el accidente, Macri fue derivado a una clínica de la zona “donde se constató la lesión y se le indicó el uso de una faja y tratamiento sintomático con control evolutivo”, se informó de manera oficial. Ese día había viajado a Santa Fe.
El jueves, estuvo en el Hospital Fernández realizándose un chequeo que fue seguido de cerca por los médicos de la Unidad Médica Presidencial y por el ministro de Salud, Jorge Lemus, quien dirigió el hospital antes de ser funcionario porteño. Allí le reiteraron la orden de “reposo” y le solicitaron que no vuelva a quitarse la faja.
Ese mismo día, el Presidente se realizó una tomografía de control en la clínica Bessone, en San Miguel (cerca de su quinta) para ver cómo evolucionaba la lesión.

 

El lugar de la recuperación

Los Abrojos no sólo es la quinta donde el Presidente concurre hace 50 años, cuando su padre, Franco Macri, le regaló una casa a cada uno de sus cuatro hijos. Es también “su lugar en el mundo” y el sitio donde hoy guarda reposo tras la fisura de su costilla, rodeado de su mujer, Juliana Awada, su hija de cuatro años, Antonia, y Valentina, la hija de su mujer.
Allí, el Presidente tiene todas las comodidades: una casa decorada especialmente por Awada, construida en una planta, con un gran parque, canchas de fútbol y paddle, y una piscina.
También recibe amigos y dirigentes políticos.
Se mudó a vivir allí por recomendación ya que era difícil para su seguridad seguir viviendo en su departamento de Libertador al 2800.



Ezequiel Spillman