POLITICA “NUEVO PERFIL” EN LO QUE FUE LA SIDE

Los jefes de la AFI avanzan con una purga de camporistas

Deciden los titulares del organismo de inteligencia quiénes se quedan y quiénes se van tras revisar los legajos de los contratados.

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Foto:Cedoc

Entre el secretismo obligado y los rumores sobre el posible ánimo revanchista de Jaime Stiuso, la nueva conducción de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) se concentra en una tarea administrativa y a la vez política: repasar uno a uno los currículums de los empleados de la ex SIDE, con especial énfasis en los más de 300 ingresados en el último año del kirchnerismo. Para Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, el dúo puesto por Mauricio Macri al frente del organismo de inteligencia, La Cámpora directamente penetró a la AFI.

Desde ese diagnóstico, el macrismo se dispone a encarar una purga de camporistas en la “Casa”, un organismo que desde hace un año se volvió un hormiguero de facciones y pulseadas internas. “La indicación del Presidente es que la Agencia esté integrada por recursos humanos de gran nivel. Independientemente de la formación y de la ideología que se pueda tener, estamos evaluando en base a la profesionalidad y a la técnica. Los que reúnan esos requisitos se quedan. Y los que no, no”, afirmó a PERFIL Silvia Majdalani, alias “La Turca”, ex diputada, ex menemista, y la número dos de la AFI desde hace una semana.

La advertencia de Majdalani encierra la promesa de una nueva guerrilla hacia el interior de la ex SIDE, un sector que cobró enorme visibilidad tras la muerte del fiscal Alberto Nisman. En realidad, la ex Secretaría de Inteligencia había quedado bajo la lupa unos meses antes, cuando Cristina Kirchner concretó una serie de despidos por supuesta deslealtad: entre otros, la ex presidenta echó al ex número dos de la ex SIDE, Francisco “Paco” Larcher (ascendido por Néstor Kirchner a ese puesto) y al mítico Jaime Stiuso, exdirector General de Operaciones y empleado de la “Casa” desde 1972. Autoexiliado en los Estados Unidos, Stiuso se dispone a volver a la Argentina en los próximos días.

Así, a fines de 2014 se terminó de romper un statu quo que, durante varios años, resultó funcional al kirchnerismo. Con la reforma impuesta por Cristina Kirchner en la Secretaría, se apuraron algunas jubilaciones y se incorporaron más de 300 agentes: la mayoría, familiares de espías activos; otro importante grupo estuvo (y todavía está) vinculado a La Cámpora y afines.

Ante los planes macristas de destilar a la AFI, el camporismo asegura que la porción de su tropa que ocupaba cargos jerárquicos ya presentó la renuncia. Y que los demás militantes tienen puestos de escasa relevancia en la Agencia. En resumen, el cristinismo residual de la AFI acusa de tribunera esa amenaza de purga.

Por estos días, Arribas y Majdalani preparan un inventario sobre los recursos de la AFI. Muy cercano a Macri, y dedicado a la compra y venta de jugadores de fútbol hasta hace dos semanas (con alguna que otra investigación sobre lavado a cuestas), Gustavo Arribas parece no ser un hombre estrictamente del mundo de inteligencia. Majdalani, en cambio, tiene más expertise y familiaridad con los temas del área.

Amiga íntima del expulsado Paco Larcher, Majdalani está determinada a poner gente de su confianza en las áreas sensibles de la AFI: la administrativa (dedicada a temas legales, de personal y de insumos), la operacional (orientada a la inteligencia y la contra-inteligencia) y la escuela de formación (sector en el que el macrismo dedicará especial énfasis). Las prioridades declamadas por la jefatura macrista serán la lucha contra el narcotráfico, la trata y la pedofilia, y a su vez proveer de información certera al Presidente, con más de un ojo puesto en el escenario del terrorismo internacional.



Andrés Fidanza