POLITICA BOUDOU Y EL GOBIERNO

Los problemas judiciales lo acercaron nuevamente a la intimidad presidencial

Por temor a las ondas expansivas del escándalo, Cristina Kirchner retomó el diálogo con su vicepresidente y volvió a ubicarlo en lugares preferenciales en los actos oficiales.

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Foto:Cedoc

El miércoles, el vicepresidente Amado Boudou pidió la nulidad de su llamado a declaración indagatoria. No se trataba de una maniobra aislada de su defensa, sino de una directiva de la Casa Rosada. Cristina Kirchner y el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, resolvieron dos cosas: embarrarle la cancha al juez federal Ariel Lijo y proteger al vicepresidente, que está al borde de un procesamiento. Esa mañana, la Presidenta llamó por teléfono a Boudou y le indicó que le diera para adelante con la estrategia, que contaría con todo el respaldo oficial. La causa Ciccone Calcográfica significó para el vicepresidente el regreso al diálogo con CFK y su participación en actos oficiales, algo que no ocurría desde hacía tiempo. Desde ese momento, Boudou se empezó a mostrar envalentonado, proclamando su inocencia.

Esa noche, el vicepresidente fue invitado por la jefa de Estado a un acto en la Casa Rosada, en el que anunció el envío de un proyecto de ley al Congreso para acordar una nueva moratoria previsional para incorporar a 473 mil nuevos jubilados con dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses. Fue un guiño a Boudou, autor del proyecto para estatizar las AFJP y crear el FGS, con el que el Gobierno hace política desde hace cuatro años.

El jueves, Boudou también fue invitado a un acto al Museo del Bicentenario, encabezado por Cristina, en el que se anunció la creación de un nuevo Ibope –sistema de medición del rating– y una moratoria para los medios gráficos más pequeños. En los dos actos se lo vio sonriente y respondió preguntas de los periodistas.

Esa noche, Boudou asistió al programa 6,7,8, de la TV Pública, con una tribuna que lo aplaudía ante cada intervención. Allí criticó con dureza al juez Lijo, al que le pidió que “siente la cola” y se ponga a leer las leyes, y dejó entrever la estrategia de su defensa, que será demoler una serie de pruebas con las que el magistrado dice contar. Esa participación en el programa oficialista fue habilitada por CFK. Tan envalentonado estaba, que pidió al magistrado que televisara su indagatoria, algo que fue rechazado desde los tribunales.

El respaldo oficial al vice es una orden estricta de Cristina Kirchner. Sin embargo, no muchos kirchneristas lo apoyaron en público. Lo que tienen en claro es que, a partir de la causa judicial y la intención de CFK de dilatar los tiempos procesales, las acciones de Boudou en la Rosada subieron.

Ayer, el vicepresidente volvió a la carga. Esta vez lo hizo a través de la red social Twitter. En una suerte de tarea de inteligencia, Boudou escribió: “Me acaban de informar que Hugo Alconada sale del despacho del juez Lijo, luego ingresó Omar Lavieri. ¿No es que el acceso al expediente es sólo para las partes?”. Acto seguido, redactó: “Cada vez más importante la audiencia en vivo. Sr. juez Lijo. Dejemos que lo que les cuenta a algunos periodistas lo pueda ver toda la gente”. Se refería a Alconada Mon, de La Nación y Lavieri, de Infobae. Finalmente, el vice decidió borrar todo lo que puso en la red social. El último tuit que dejó fue uno del 30 de abril. La pregunta obligada: ¿los bajó por voluntad propia o fue una orden de más arriba?



Mariano Confalonieri