POLITICA VINCULO CLAVE ENTRE EL MINISTRO Y EL EMPRESARIO WASSI

Lourdes Giménez: entre el crimen de Cariló y el círculo íntimo del Ministro

Es la mujer que firmó los contratos de Dinatech en la cartera de Interior. Estaba en pareja con el contador Herro, ligado a los negocios de la política bonaerense y asesinado en 2005.

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Foto:Cedoc

Adolfo Herro salió de su casa en Cariló, pegada al Club Golf. Era una madrugada de julio de 2005, pasadas las 2. Abrió la puerta de su Chevrolet Astra gris, se sentó y dejó su maletín en el asiento del acompañante. Antes de cerrar la puerta, que quedó entreabierta, puso las llaves del auto. En segundos, su asesino salió de un arbusto lindero a la casa, corrió entre dos y tres metros, se posó de cuclillas con su pistola 380, estiró los brazos formando un triángulo y disparó en la cabeza de Herro.

En la muñeca izquierda, Herro llevaba un costoso reloj Tag Heuer de titanio. En la cintura, dos billeteras con más de 1.000 pesos, 200 euros y 100 dólares. En el maletín tenía documentación y un arma calibre 32 automática. Su verdugo sólo le quitó una pistola Glock 380 que llevaba siempre consigo.

Hacía veinte años que trabajaba como contador y asesor en el gobierno bonaerense. El crimen sacudió al poder. Si la Justicia hubiese ahondado en la vida de Herro, más de un político habría tenido que afrontar problemas con la ley. Se sospecha que Herro fue uno de los “contadores de la política”.
Cuando lo asesinaron, asesoraba al entonces ministro de Gobierno bonaerense Florencio Randazzo. También su pareja, la contadora Lourdes Giménez. Cuando Randazzo asumió en el gobierno nacional en 2007, se llevó a Lourdes como colaboradora. Quedó a cargo del área contable del Ministerio del Interior. En 2012, Randazzo la nombró subsecretaria de Coordinación. Meses después, ella renunció. Voceros del ministro dijeron a PERFIL que fue una decisión de Randazzo y se negaron a informar el motivo. Ella fue una pieza clave en la adjudicación de negocios a Dinatech.

Sistemático, hábil con los números y oscuro. Así era Herro, según pudo reconstruir PERFIL con allegados y el expediente del caso. Lourdes trabajaba a su lado y hoy es reconocida en el Gobierno como una habilidosa de los números.

El abogado querellante del caso, Ramiro Gutiérrez (hoy diputado por el Frente Renovador) contó que la Justicia al principio investigó a Herro, pero la Bonaerense encontró un sospechoso que confesó su complicidad y condujo hacia el autor material del crimen. La Justicia de Dolores decidió cerrar el sumario como un robo común y al azar, a pesar de las abrumadoras pruebas que permiten sostener un caso de sicariato, un ajuste de cuentas.

Gutiérrez está convencido de que fue un crimen por encargo. “Había retracción a investigar. El asesino le disparó un tiro práctico, típico de alguien con entrenamiento militar o policial, con un arma típica del sicariato. Creemos que sólo se llevó la Glock como prueba de que lo había matado porque Herro jamás se separaba de esa arma”.

La Cámara de Casación revocó el juicio abreviado que acordaron los asesinos de Herro con la Justicia y ordenó que se los juzgue en un juicio oral. Las consecuencias de ello pueden ser dos: que en breve el caso Herro sea sometido a un debate oral y público o que las defensas comiencen a interponer recursos para atrasar el debate y logren que la causa prescriba.

Tras el asesinato, Lourdes insistía en que se investigara a la Policía Bonaerense. “Sigan la pista de la policía”, decía. Herro había sido asesor en el Ministerio de Seguridad bonaerense. Pero Lourdes nunca colaboró en dilucidar el motivo de esas sospechas. Cada vez que le preguntaban por qué podrían haber encargado el crimen de su pareja, se cerraba por completo. “Tenía miedo de correr la misma suerte”, aseguraron muy cerca de ella. Este diario intentó comunicarse con Lourdes pero no obtuvo respuesta.



Emilia Delfino