POLITICA EN BUSCA DE ALIADOS

Macri apela a la ‘doble estrategia’ de presión para captar a la UCR

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Foto:Pablo Cuarterolo

El razonamiento del PRO es sencillo: si del lado del PJ está el oficialismo (con Daniel Scioli u otro candidato) y Sergio Massa, hay que aglutinar al espacio opositor no peronista para llegar al ballottage.

En ese esquema el PRO se encamina a intentar convencer a UNEN con una doble estrategia con el fin de que, dadas las encuestas, Mauricio Macri sea la única opción para llegar a la segunda vuelta.

El razonamiento que esbozan los principales asesores del jefe de Gobierno porteño es que el peronismo no podrá superar el 60% de las adhesiones con todas sus vertientes y que Massa seguirá cayendo en la medida en que no pueda explicar la incorporación de una serie de dirigentes ligados a “la vieja política”.

Este es un concepto central para el asesor Jaime Duran Barba: que Macri nunca se aparte de “lo nuevo” en política, para focalizarse en el voto independiente no peronista que garantice el ingreso en el ballottage.

Para lograr este objetivo el macrismo delineó una doble estrategia para llegar a una interna con UNEN, o al menos con los sectores que quieran jugar en una gran primaria no peronista (la UCR y Elisa Carrió hoy son los más permeables a esta estrategia).

Por un lado, tentar a los candidatos a intendente y a gobernador del interior para que, en aquellos distritos donde las elecciones provinciales coinciden con las nacionales, lleven al jefe de Gobierno como candidato en la boleta para que los ayude a ganar. El argumento central es que hoy los dos candidatos de UNEN mejor posicionados (el radical Julio Cobos y el socialista Hermes Binner) están lejos de los tres primeros y no podrían arrastrar votos. El ejemplo de lo que ocurrió en 2011 con Ricardo Alfonsín les dejó un trago amargo a muchos radicales ya que tuvieron que pelear por un corte de boleta puesto que su caudal electoral fue muy pobre. “Mauricio tiene una mejor relación con aquellos radicales que tienen votos”, esgrimen en el armado nacional.

Por el otro lado, la otra estrategia es colocar candidatos “amarillos” en aquellos lugares donde no hay acuerdo para obligar a cerrar a un acuerdo. Según explican en el macrismo, eso les da poder de fuego ya que con un 10 o 15% que pueda obtener un candidato puramente PRO en no pocas provincias es suficiente para que la UCR pierda el distrito a manos del PJ.

En Córdoba esto fue visible: en 2013 Macri fue con el ex árbitro Héctor Baldassi como diputado en una lista “amarilla”, superó el 10% y dejó a la UCR segunda.

De todas maneras, el jefe de Gobierno continuará en los próximos meses intentando hacer crecer su figura, en especial en la provincia de Buenos Aires, donde Scioli y Massa le llevan ventaja. Para ello estará todos los martes en un municipio del Conurbano.



Ezequiel Spillman