POLITICA EN BUSCA DE UN ACERCAMIENTO

Macri apuesta a recomponer su fría relación con el Papa

Cancillería quiere acordar en enero un encuentro con el Sumo Pontífice. Los choques que los distanciaron en el pasado.

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Foto:Cedoc

No sin obstáculos, el presidente Mauricio Macri intenta sacar del freezer la relación con el papa Francisco, un vínculo congelado al menos desde septiembre de 2013, cuando el entonces jefe de Gobierno porteño fue a visitarlo al Vaticano junto con su esposa, Juliana Awada, y su hija Antonia.

La movida más reciente fue la comunicación telefónica que Macri tuvo el jueves 17 de diciembre con el Pontífice para saludarlo por su cumpleaños número 79. El gesto, valorado en Roma, descomprimió la situación provocada por la comidilla política sobre si el Papa debió o no, más allá del protocolo, enviarle un mensaje a su compatriota por su llegada a la Presidencia. No lo hizo.

La devolución de la gentileza no tardó en llegar y fue, como acostumbra el Pontífice, por una vía no institucional: una carta que Francisco le hizo llegar a Macri a través de Adriana Triaca, amiga de Bergoglio y madre del ministro de Trabajo, Jorge Triaca.

La canciller Susana Malcorra dijo a PERFIL que las versiones sobre una visita de Macri al Papa son por ahora “trascendidos periodísticos” (ver página 10). Sin embargo, este medio pudo saber que la Cancillería ya trabaja en un encuentro entre el Papa y Macri para fines de enero, cuando el Presidente viaje a Europa para el Foro Económico Mundial de Davos.

La tensión entre ambos tiene su raíz en desconfianzas mutuas. Macri y el Papa tampoco tienen afinidad de ideas ni comparten militancia. Bergoglio, de extracción peronista, discrepa con el modelo que Macri impulsó en la Ciudad.

El punto de quiebre fue en 2009, cuando Macri no apeló un fallo judicial a favor del matrimonio de una pareja del mismo sexo. El jefe de Gobierno porteño le pidió entonces una audiencia privada a Bergoglio, en la que el purpurado acusó a Macri de haber faltado “gravemente a su deber de gobernante y custodio de la ley”.

En 2012 volvieron a chocar por la reglamentación de un protocolo hospitalario para facilitar los abortos no punibles. “Así se amplía la despenalización del aborto cediendo a la presión del fallo de la Corte Suprema”, le advirtió Bergoglio.

La vicepresidenta Gabriela Michetti asegura tener una relación óptima con el Papa, a quien considera su “gran guía espiritual”. Pero ese vínculo de cercanía de Michetti con Francisco se licuó en 2010 durante el tratamiento de la Ley de Matrimonio Igualitario, que el kirchnerismo impuso en el Congreso. Bergoglio le reprochó a Michetti que se haya recluido en una casa de retiros espirituales justo en el momento del debate que posibilitó la sanción de esa norma.

Una pieza clave en los intentos de acercamiento de Macri ha sido la ex legisladora porteña Victoria Morales Gorleri, antigua colaboradora de Bergoglio en el área de Educación del Arzobispado.
Además, Macri nombró funcionarios que tendrían la “bendición” papal, como Santiago de Estrada en la Secretaría de Culto; Gabriel Castelli, ex director de Cáritas Argentina, como viceministro de Desarrollo Social; y Rogelio Pfirter, un ex alumno de Bergoglio, para la embajada argentina ante la Santa Sede.



Guillermo Villarreal