POLITICA EL BALANCE DEL PRESIDENTE TRAS LA ELECCION

Macri cree que CFK tocó su techo y que el “efecto euforia” lo beneficiará

En la intimidad de Olivos, celebró la suspensión de Freiler y se mostró optimista para octubre. Apuesta al diálogo con los gobernadores del PJ.

FESTEJO. Macri y los principales dirigentes de Cambiemos, el domingo a la noche en el búnker de Costa Salguero, durante la celebración del resultado de la elección.
FESTEJO. Macri y los principales dirigentes de Cambiemos, el domingo a la noche en el búnker de Costa Salguero, durante la celebración del resultado de la elección. Foto:Cedoc

Por estos días, Mauricio Macri salta en una pata. Cuando se acuerda de que tiene que usar las muletas, seguro. Pero cuando se olvida de la recomendación médica de no apoyar la pierna derecha, y pese al dolor en la rodilla recién operada, se muestra exultante. En el reposo de Olivos, Macri disfruta de una de las mejores semanas desde que llegó a la Presidencia. Así se lo hizo saber a cada uno de los que lo vieron o hablaron con él por teléfono. “¿Viste lo de (Eduardo) Freiler? Es para los que dicen que somos unos boludos y el peronismo siempre nos caga. Cristina debe estar furiosa ja, ja…”, le dijo, eufórico, a un funcionario que lo llamó el jueves a la tarde. “¿Viste como me trató el presidente del Banco Mundial (Jim Yong Kim)? Parecía mi papá… Bueno, mi papá en un buen día”, le comentó a otro más tarde. Así está Macri por estas horas, decidido a mirar “la mitad del vaso lleno” y tratando de convencer a todos los que se cruza de la necesidad de erradicar “el espíritu crítico al pedo”.

En el Gobierno comparten el entusiasmo del Presidente. Creen que las PASO demostraron que “la gente se queja pero no quiere volver atrás”. Y que la estrategia de una Cristina buena no dio resultado. “La gente se da cuenta de todo”, insisten y se muestran confiados para octubre.

“En La Matanza no nos fue nada mal. Decían que no, pero el Metrobus ayudó. Se rompió el mito de la resignación peronista. Ese fue el mayor éxito de estos delincuentes, haberle hecho creer a la gente que estaba condenada a resignarse”, analizan cerca de Macri.

La expectativa para las elecciones de octubre es clara: llegar a los 40 puntos en la Provincia, entre lo que le puedan robar a Sergio Massa y a Florencio Randazzo y lo que logren sumar con los que no fueron a votar en las PASO. “El 80 por ciento de los que no votaron el domingo pero lo van a hacer en octubre, son nuestros”, aseguran en base a números de las PASO de 2015 que volvió a mostrar en las últimas horas Jaime Duran Barba.

Los que votaron a Randazzo no se la bancan a Cristina, sino ya la hubieran votado a ella. Quizá no vayan a votar o lo vuelvan a votar a Randazzo, pero no a ella. Son peronistas no kirchneristas. Y Massa va a caer mucho y sus votos van a venir para nosotros”, es el análisis que transmite el Presidente que, en privado como en público, defiende enérgicamente la transparencia del escrutinio provisorio.

Cerca de Macri dicen que no cambiaría nada si Cristina llegara a terminar arriba en el recuento definitivo, como creen muchos, María Eugenia Vidal entre ellos. Y explican: “Cristina necesitaba ganar por cuatro o cinco puntos. Ahora su piso es igual a su techo. Y nosotros vamos a aumentar por la euforia del resultado de las PASO y porque se va a empezar a percibir de una vez la mejora de la economía”.

En el Gobierno descuentan que Cambiemos ganará finalmente en Santa Fe: “Los que votaron a (Omar) Perotti es imposible que lo voten a (Agustín) Rossi”. También estiman que algunas provincias que se ganaron, como Neuquén ante el MPN, no estarán fáciles en octubre. Y cuentan que el resultado que más sorprendió al Presidente fue el de La Pampa, donde “un pendejo desconocido (Martín Maquieyra)” le ganó a la lista del gobernador Carlos Verna.

Dicen que Macri está ilusionado con la posibilidad de acordar con algunos gobernadores del PJ y avanzar hacia un pacto como el de la Moncloa que, está convencido, le aseguraría al país “unos 10 años increíbles”. También que el Presidente supone que el bloque de senadores peronistas se va a partir con la llegada de Cristina y que está preocupado por la falta de liderazgos en la CGT. “Los sindicalistas son imposibles de entender. Lo de la movilización es una payasada, es ir en contra de lo que votó la gente. Hacen la marcha porque no quieren pelearse entre ellos. Todos vienen acá a decirme que estamos bárbaro y después van afuera y putean”, lo escucharon lamentarse a Macri esta semana.