POLITICA A TRES DIAS DEL CIERRE DE ALIANZAS

Macri cree que Massa se baja y que era un riesgo sumarlo

Por Ezequiel Spillman | Las encuestas lo convencieron de que puede ganarle a Scioli. Por eso rechazó los consejos de los empresarios. 

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Foto:Cedoc Perfil

Encuestas que indicaban que Sergio Massa había caído en su intención de voto. Temor y desconfianza frente a la posibilidad de dejarle en sus manos la provincia de Buenos Aires. Un grupo de consejeros que le sugerían cerrarse sobre las filas del PRO. Y la convicción de que el candidato del Frente Renovador terminará por declinar su postulación. Esos fueron los motivos que llevaron a Mauricio Macri a cerrarle la puerta a un acuerdo con Massa, incluso en contra de las presiones y sugerencias del círculo rojo, como el propio macrismo define a los grandes empresarios y representantes del poder, y a pesar de los diálogos que, por lo bajo, mantuvieron colaboradores de ambos.

“Mauricio tiene una forma de negociar distinta, que Sergio nunca entendió”. Uno de los asesores que más escucha el líder del PRO intenta definir por qué no hubo acuerdo entre Macri y Massa.
   
Las razones. Los números de las encuestas que atesoran en el PRO indican que si se baja Massa, el líder del PRO superaría a Daniel Scioli en las preferencias electorales con vistas a las primarias de agosto pero, sobre todo, a las generales de octubre. Según explican en el macrismo, la estrategia del Frente Renovador fue instalar que si no había acuerdo entre ambos, el kirchnerismo, con Scioli a la cabeza, ganaría en primera vuelta. Macri está convencido de lo contrario: piensa que si el ex intendente de Tigre no se retira de la contienda, será funcional al Frente para la Victoria, dividiendo a la oposición.

La última encuesta que mostró Jaime Duran Barba el viernes por la tarde noche en Mar del Plata fue elocuente en este sentido: aseguró que Macri cosecha 33 puntos a nivel nacional y que Scioli está en 28. Mientras que Massa no llega a los 15 puntos. Por ello, agregó, la estrategia de ir con “lo propio” y vestir a todos los candidatos de “amarillo” era el camino que había que seguir a fondo para llegar a la Casa Rosada. “El 60% de la gente quiere un cambio”, les dijo a los casi cien dirigentes de todo el país en Torres de Manantiales. El influyente secretario general, Marcos Peña, quien podría ser anunciado como candidato a vicepresidente esta semana, es quien monitorea los sondeos de opinión de Poliarquía e Isonomía, más los trabajos propios que realiza Duran Barba, en especial cualitativos con focus group.

A este escenario se le suma otro: la desconfianza del macrismo en acordar con Massa, lo cual implicaba el temor de dejarle la provincia de Buenos Aires. Temen que, si se convirtiera en gobernador de Buenos Aires y Macri en presidente, el bonaerense armaría rápidamente una liga de mandatarios provinciales para desafiar el poder presidencial.

Por ello, aun con la chance abierta de perder, la vicejefa María Eugenia Vidal viene batallando para instalarse como la candidata a gobernadora del PRO.  En los últimos meses han venido, desde distintos sectores, intentos en vano porque Macri y Massa se unan. En el propio macrismo, el ministro de Gobierno, Emilio Monzó, los peronistas Diego Santilli y Jorge Triaca, entre otros, lo intentaron, incluso con el propio Massa. El último contacto fue el miércoles con Monzó. “Dale Sergio, dejate de joder, llamá”, le dijo el ministro y armador del PRO. Massa dio vueltas pero no tomó su teléfono. Por el contrario, decidió esperar a la noche, cuando se reunió con Francisco de Narváez y Durán Barba en la casa del Colorado para escuchar de boca del asesor qué piensa Macri.

Esta semana hubo otro intento el martes por la noche, en un asado en Malvinas Argentinas, con Jesús Cariglino. Allí Monzó, Santilli y Triaca, volvieron a hablar del tema. En este contexto, ayer los aliados de la UCR salieron a pedir por un acuerdo amplio. Aunque Macri ya había decidido.

 


Dos para el vice
Al jefe de Gobierno porteño le resta otra decisión clave para su futuro: su candidato a vicepresidente. Si bien en el PRO dicen que “no hay nada definido”, con la candidatura del Lole Reutemann como senador por Santa Fe las opciones se redujeron a dos: el secretario general, Marcos Peña, o la senadora Gabriela Michetti.
Michetti recompuso su relación con Macri. El lunes estuvo con él en sus oficinas en Uspallata, la flamante sede del Gobierno porteño. Allí, Macri le expresó que seguía viéndola con las cualidades para acompañarlo. Ella, que consultó el tema con su equipo, le respondió que iba a estar donde la necesite. Uno de los más entusiasmados con la posibilidad de que sea vice fue su novio, Juan Tonelli. A la senadora la apoya Nicolás Caputo, el empresario y mejor amigo de Macri. Por su lado, quien hoy tiene más chances en la mente de Macri es su hombre de máxima confianza: Marcos Peña. Joven y estratega político, es una de las personas más influyentes  de la campaña nacional junto a Emilio Monzó, el ministro de Gobierno. La semana que viene habrá reunión cumbre por este tema, cuando regrese Caputo de Roma. Allí se tomará la decisión y esta semana se anunciaría.



Ezequiel Spillman