POLITICA CONSECUENCIAS DEL TRIUNFO REPUBLICANO

Macri debió respaldar a Malcorra dentro del Gobierno luego del tropezón con Trump

Hubo pases de facturas internas por el aval explícito a Clinton. El Presidente apoyó a la canciller. Se contactaron nuevos interlocutores para acercar posiciones con el futuro gobierno norteamericano.

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Respaldo. En la Casa Rosada justificaron la preferencia pública por la candidata demócrata y ahora apuestan a continuar las relaciones institucionales.
Respaldo. En la Casa Rosada justificaron la preferencia pública por la candidata demócrata y ahora apuestan a continuar las relaciones institucionales. Foto:Cedoc Perfil

El sorpresivo resultado de las elecciones norteamericanas obligó al Gobierno a ajustar su estrategia internacional y motivó un pase de factura entre ministerios y al interior de la Cancillería.

El presidente Mauricio Macri y la canciller Susana Malcorra habían expresado su apoyo a la candidatura de Hillary Clinton. Sumaron así un nuevo error no forzado en política exterior, tras los traspiés con el Reino Unido por Malvinas y las declaraciones contradictorias sobre un posible acuerdo de libre comercio con EE.UU.

El Presidente encabezó el miércoles una reunión en la quinta presidencial de Olivos para definir cuál será la estrategia a seguir. Allí expresó su respaldo a la canciller y fijó el objetivo de tender puentes con el presidente electo. Malcorra debió explicar allí y en un segundo encuentro con los responsables de coordinación del gabinete su diagnóstico frente al nuevo escenario. Se argumentó que se habían equivocado “todos” y que era imposible “ser indiferentes ante un tipo como Trump”. Macri hizo hincapié en el conocimiento personal que tiene del empresario. Y deslizó su convicción de que el sistema norteamericano les impondrá límites a sus ideas económicas.

En paralelo, se abrieron vías para conseguir un primer contacto, según ratificaron fuentes de Cancillería. El presidente electo ya mantuvo contactos telefónicos con líderes del Reino Unido, Australia, Canadá, Francia y Corea del Sur, entre otros. La llamada, si se concreta este fin de semana, será una señal positiva hacia el futuro pero, sobre todo, un dato para consumo interno tras el traspié en los vaticinios.

Las ocasiones de agenda para un encuentro entre Macri y Trump en los primeros meses de mandato son escasas. El G20 se reunirá recién en junio y Davos será tres días antes de la asunción de Trump y no es una cita a la que suelen concurrir presidentes norteamericanos.

En paralelo al vínculo personal, desde el Gobierno y la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires se multiplicaron las expresiones que destacan los aspectos institucionales de las relaciones. Incluso hay algunas áreas de cooperación en las que se podría aumentar la intensidad del intercambio, como la seguridad y la cooperación militar.

Interlocutores. Hasta ahora sonaron como posibles secretarios de Estado y eventuales nexos con la administración argentina el ex jefe de bancada republicana Newt Gingrich, conocido por sus fuertes posiciones conservadoras y algunas excentricidades –se le descubrió una amante cuando lideraba el impeachment contra Bill Clinton, por el affaire Lewinsky–; el actual titular de la Comisión de Exteriores en el Senado, Bob Corcker, de fuertes posiciones conservadoras; el ex embajador en las Naciones Unidas durante la era Bush Jr, John Bolton, quien defendió la invasión a Irak; el titular del Council of Foreign Relations, Richard Haass, un hombre de prestigio; y el diplomático Roger Noriega, funcionario de la administración Bush Jr, conocido por sus extremas posiciones contra Cuba. Este último aclaró a PERFIL que no está siendo parte de los contactos (ver aparte).

Otro aspirante con fuertes vínculos con el país es Haass. Cuando Barack Obama visitó la Argentina, Haass comentó que “la Argentina es una de las pocas buenas noticias en el mundo”. En aquella ocasión, criticó a Obama por fotografiarse bailando tango en Buenos Aires. Más allá de su opinión, ya hay quienes se ilusionan con Trump bailando al ritmo del 2x4. Tal vez durante la cumbre del G20 en 2018, que se hará en la Argentina.

“Espero una relación positiva”

Uno de los nombres que sonó como nexo entre la administración Macri y Donald Trump es Roger Noriega, representante ante la Organización de Estados Americanos en la década del 90 y secretario adjunto para el Hemisferio Occidental con Bush Jr. Como asesor en el Congreso de la bancada republicana, fue el redactor de una ley que endureció el bloqueo a Cuba. En 2010 visitó al fiscal Alberto Nisman para ofrecerle información sobre la influencia de Irán en la región.

—¿Participará del vínculo entre el gobierno argentino y Trump?
—No he estado involucrado en establecer esos vínculos.

—¿Qué espera de la relación?
—Espero que ambos lados estén buscando conexiones, porque hay buenas razones para esperar que una relación positiva pueda ser establecida en base al entendimiento mutuo y el diálogo respetuoso.

—¿Hay alguna persona a cargo del nexo?
—No estoy seguro de que alguna persona esté a cargo. Recién se están formando los equipos.