POLITICA CAMBIOS EN LA POLITICA DE COMUNICACIONES

Macri ya planea firmar en enero un nuevo DNU para eliminar la Afsca

Unificarán los dos organismos que fueron intervenidos. Significará cambiar la Ley de Medios sin pasar por el Congreso. No tocarían artículos clave.

Foto:Cedoc

Las decisiones del gobierno de Mauricio Macri en relación a los medios de comunicación prometen seguir levantando temperatura durante el verano. El primer paso fue la intervención de la Afsca y Aftic, pero el siguiente ya está decidido y no se demorará más allá de enero: un nuevo decreto de necesidad y urgencia (DNU) eliminará los dos entes y creará un nuevo “megaorganismo” para que regule todas las decisiones vinculadas a los medios audiovisuales y a las telecomunicaciones.

Desde que ganó el ballottage, el equipo de Macri viene trabajando en la creación de este nuevo organismo. Además de considerar que los dos existentes tenían atribuciones cruzadas, esa decisión era la forma más directa que tenían para remover de sus cargos al frente de la Afsca a Martín Sabbatella y de la Aftic a Norberto Brener. Sin embargo, a último momento la decisión fue dividir la estrategia en dos pasos: primero intervenir a través de un decreto administrativo, algo que generaba menos rispideces internas y era más fácil de justificar como parte de los atributos del presidente. El DNU, en cambio, promete provocar más ruido en el mundo político, ya que implicará la modificación de dos leyes (la de Servicios de Comunicación Audiovisual y la de Telecomunicaciones Argentina Digital) sin previo debate en el Congreso. La minoría que tiene Cambiemos en ambas cámaras explica esta decisión.

Todavía está en discusión, sin embargo, si el decreto incluirá otras modificaciones a la mal llamada Ley de Medios. En un principio, voceros del Gobierno, como el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, habían anticipado que iban a haber cambios. Se rumoreaba que la intención era eliminar determinados límites que fijó la ley como la cantidad de licencias que se puede tener o la imposibilidad de los privados de vender sus medios sin aval estatal. Esos puntos, por ahora, estarían quedando afuera del DNU, por las reticencias que generaba en los aliados.

Megaorganismo. El objetivo de la norma, que se conocerá en las próximas semanas, es que se fusionen la Afsca y Aftic. El primer organismo tiene entre sus funciones administrar las licencias de medios radiales y televisivos, y del servicio de televisión por suscripción. El segundo, se creó con la Ley Argentina Digital, de fines de 2014 e incorporó modificaciones a la ley anterior.

El hombre elegido por Macri para conducir los hilos de ese nuevo ente es el de Miguel de Godoy, ex secretario de Medios porteño y quien llevó la relación del PRO (junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña), con los grandes medios, del Grupo Clarín a Indalo Media pasando por el Grupo 23.

El decreto incluiría amplias facultades para su titular. La idea es que tenga un período de dos años para rearmar el mercado de medios con el fin de: abrir la competencia; darle un marco legal a la convergencia; sentar en la mesa a las telefónicas, a los grandes medios, a los cableoperadores y a las pequeñas empresas; continuar con los grandes trazos de la Ley de Medios y dar de baja los que “pueden hacer desaparecer medios”; trabajar sobre las nuevas tecnologías; y pensar en una nueva ley “superadora” a la actual, a la que consideran “vieja y vetusta”.

La visión del PRO es que la ley tuvo el único objetivo de destruir a Clarín. Por un lado, De Godoy buscará reunir a todos los actores para pensar una “ley de convergencia” que sería enviada al Congreso durante el año. Y por el otro, revisará todo lo actuado por Sabbatella, con las adecuaciones de Cristóbal López, Telefe y Clarín, como ejes principales. El objetivo: “Abrir el mercado de telecomunicaciones y generar un marco de libre competencia”. “En cuatro años la Afsca sólo debería ser una oficina y no una megaestructura”, repiten.

La mirada, de todas formas, sigue en el corto plazo. “La semana próxima habrá más novedades”, anticipan.



Gabriel Ziblat | Ezequiel Spillman