POLITICA

Mal domingo para el Gobierno: perdió en Capital y en Córdoba

Mariano Confalonieri | Sus funcionarios se atajan: "Está pasando lo mismo que en 2011. Resultados provinciales adversos y una elección nacional que se ganó por paliza".

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"Aquí no ha pasado nada." "Era lo que se esperaba." Así se atajaban esta noche los dirigentes del Frente para la Victoria ante las derrotas en la Ciudad de Buenos Aires y en Córdoba, dos distritos centrales, de los que mueven la aguja a la hora de una elección nacional.

Falta un mes para la interna abierta y obligatoria, y el oficialismo mostró grietas en dos provincias clave por la cantidad de votantes que suman. Es cierto que en la Ciudad de Buenos Aires el resultado era esperado, después de una primaria bastante baja para el kirchnerismo. Lo que no esperaban en el oficialismo era que en esa primera contienda todo el Frente junto sumara 18 puntos, contra los más de 22 que solía obtener Daniel Filmus.

En Córdoba, los operadores del Gobierno aguardaban una elección peleada con Oscar Aguad por el segundo puesto. Pero Eduardo Accastello, el candidato del Frente para la Victoria, quedó tercero lejos.

¿Puede esto ser un reflejo de lo que ocurrirá con Daniel Scioli? En el Gobierno aseguran que no. Que Scioli es mejor candidato que los que compitieron hasta ahora, que lo que se pone en juego en una presidencial no es lo mismo que en una elección provincial. También sostienen que el clima económico acompaña para que la gente no quiera cambiar el rumbo.
"Se está repitiendo lo de 2011. Resultados provinciales adversos, y una elección nacional que se ganó por paliza", consideró un funcionario en diálogo con PERFIL.

Cierto es que Cristina Kirchner ha mejorado su imagen en estos últimos meses, pese a conflictos ásperos como la muerte del fiscal Alberto Nisman (que ha sido superada por el Gobierno). También es cierto que el candidato a presidente suele sacar más votos que sus candidatos locales en el caso del kirchnerismo. Pasó en 2011. Pero no hay de dejar de lado que el kirchnerismo cumple doce años en el poder, lo que implica un desgaste lógico.

"Era lo que se esperaba. En la Ciudad no se podía hacer nada. El PRO operó que entraba a la segunda vuelta Recalde porque les convenía a ellos. Y en Córdoba Schiaretti es muy fuerte", dijo otro funcionario.

Se puede decir, con los resultados en la mano, que este test electoral no fue bueno para el Gobierno. Pero aún no está claro si es un dolor de cabeza pasajero o un anticipo de lo que vendrá en agosto.



Mariano Confalonieri