POLITICA LA CARRERA EN LA ONU


Malcorra está en Nueva York para exponer su candidatura

Tras varias semanas de altísimo perfil, la canciller hablará ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El factor Venezuela.

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Foto:Cedoc

En las últimas dos semanas Susana Malcorra dedicó una parte inusual de su tiempo a la comunicación. Buscó así presentar una serie de conceptos sobre la candidatura y salir al cruce de las críticas. Ofreció un tiempo récord a la prensa, al realizar ocho encuentros con reporteros en sólo dos semanas. Además, durante una reunión con el grupo de periodistas que integra el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales, adhirió a una carta de principios para mejorar el acceso público a la información sobre política exterior.

La canciller mostró con definiciones públicas –y acciones ejecutivas– que mantendrá un firme control sobre la política exterior: no habrá lugar para que posiciones distintas a las que ella acordó, previo a asumir, con Mauricio Macri ganen espacio por su doble rol de canciller y candidata.

También explicó que el país no ha modificado su perspectiva sobre Venezuela (integrante del Consejo de Seguridad de la ONU) para favorecer su candidatura. Recordó que el enfoque es el mismo que mantuvo Cambiemos desde que asumió el poder. Esta posición podría resumirse en la idea de una diplomacia de “efectividades conducentes”, orientada a los resultados. “La cláusula democrática lo único que implica es que encuentra una situación que puede llegar a hacer que el Estado cese de tener parte en la organización en cuestión; y yo me pregunto ¿qué de esto hace a la solución al problema de Venezuela?”, declaró tras las críticas de la oposición de ese país.
Por último, en sus intervenciones presentó a su postulación como un proyecto del país: “La candidatura a la ONU no es personal sino que es una política del gobierno argentino. Plantear que haya conflicto de intereses es no entender que el Gobierno apostó a esto como una política de Estado”.

“La candidatura a la ONU no es personal sino que es una política del gobierno argentino", sostuvo Malcorra.

En este sentido, en el Gobierno evalúan que una eventual victoria podría ser presentada como un gran logro del país. Una buena noticia, cuando éstas escasean. Sin embargo, nadie puede esperar que, si asume el mando de la Organizaciones de las Naciones Unidas (ONU), sea una lobbista de los intereses argentinos. Tampoco será un resultado que ofrezca algún beneficio económico directo.

Sin embargo, sí pondría al país en el primer plano internacional como ocurrió con la designación del Papa y, a diferencia de ese caso, se haría con una cara amigable que pasó por la gestión. “Argentina tendría al Papa, a la jefa de la ONU y al mejor jugador de fútbol del mundo, no es poca cosa”, evaluó un embajador extranjero ante la consulta de PERFIL.

También reforzaría el interés que despierta el país en el exterior desde el cambio de gobierno. En este sentido, de manera indirecta, podría ser un factor que sume en la generación de resultados positivos. Sería, según un término acuñado por el académico norteamericano Joseph Nye, un factor de “poder blando”, en oposición a los “duros” como el armamento y la economía.



Aurelio Tomas