POLITICA

Margarita, la mujer que cuida a Fayt y lo acerca a la naturaleza

Por Natalia Aguiar | La historia de la esposa del magistrado, uno de sus principales apoyos, quien lo cuida y lo aferra a la vida y a los animales.

Foto:Cedoc

Con 97 años, Carlos Fayt se refugia en la naturaleza, la lectura, la música clásica y su esposa, Margarita Escribano, la mujer con quien comparte sus días desde hace más de treinta años. Margarita es además quien lo cuida y lo aferra a la vida y a los animales, aunque ella suele decir que él “está casado con la Constitución”.

El padre de Margarita era Juan Escribano, un reconocido jurista muy amigo de Fayt. De hecho, trabajaron juntos en la Asociación de Abogados. Fayt lo admiraba mucho. Le dedicó el libro Cuando seas abogado, en el que lo ponía de ejemplo para estudiantes y profesionales como un hombre de bien, justiciero, sencillo, comprometido y honesto.

Los años pasaron, y ya viudo Fayt y separada Margarita, se comprometieron. Ambos mantienen una filosofía de vida simple. Comparten intereses como el teatro, el arte, el ballet y las funciones de música clásica del Colón, de donde son habitués.

Se admiran y respetan. Se casaron cuando él ya era juez de la Corte y construyeron un hogar junto a los dos hijos de Margarita, Jonathan (ingeniero mecánico) y Gonzalo (biólogo), ambos criados por Fayt, como él insiste en resaltar. Graciela es la única hija del ministro de su primer matrimonio con Hilda Bower. Abogada como su padre, y alejada de lo político, optó por la protección de los animales y dicta clases de yoga. Tiene un hijo y ya es abuela.

Margarita se encarga de que Fayt se conecte cada fin de semana con los animales en una chacra familiar. Allí, caminan y disfrutan de la vida campestre, aunque el juez insiste en repasar la actualidad a través de los diarios.

El matrimonio planea hacer un viaje por Argentina, tal vez por el noroeste, la región de los Andes y parte de la Ruta 40.

Hace unos días, cuando se desató la posibilidad de un jury contra Fayt, mientras desayunaban y leían los diarios, Margarita le preguntó qué haría Fayt ante esta situación, y él le contestó: “Resistir”.
No está preocupado ni cansado. Tampoco perdió el humor. Está decidido a seguir y al tanto de cada expediente. De hecho, su equipo de secretarios letrados, Pablo Hirschmann, María Cecilia Hockl, Gisela Dambrosi y Marcos Morán, lo resguardan y esperan directivas.

Está conectado a cada circunstancia que ocurra en el Máximo Tribunal. Esta semana recibió el llamado de su colega Elena Highton de Nolasco, con quien mantiene buena relación, y él llamó a Ricardo Lorenzetti para que se quedara “tranquilo” y darle su respaldo en torno a la polémica.
Estoy sirviendo a mi patria”, le dijo Fayt a su amigo Félix Loñ en estos días, mientras recordaban que tras el derrocamiento del presidente Juan Domingo Perón, el ministro inició una campaña de educación cívica y daba charlas en el Parque Rivadavia.

“Es vergonzoso que se pretenda mancillar a un juez de la calidad humana y profesional de Fayt”, exclamó Loñ. Pero mientras el Gobierno lo presiona, Fayt y Margarita esperan el nacimiento de Valentín, el potrillo de su yegua Esperanza.



Natalia Aguiar