POLITICA

Máximo Kirchner se convierte en el jefe de campaña del Gobierno

Cómo opera el hijo presidencial. El análisis del apoyo a Scioli y la evaluación de Randazzo como candidato a la provincia de Buenos Aires.

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Foto:Pablo Cuarterolo

Cada vez que un funcionario o dirigente del oficialismo pisa Santa Cruz, él lo recibe en la inmobiliaria que comparte con Osvaldo Sanfelice. Ese lugar, junto con la quinta de Olivos, se convirtió en su búnker de operaciones. No da órdenes, pero pregunta mucho. Máximo Kirchner, que en la enfermedad de su madre se transformó en el interlocutor casi exclusivo –con excepción del secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini– entre el resto del mundo y la Presidenta, allana el camino para que La Cámpora apoye la candidatura de Daniel Scioli, aunque sea un trago amargo para el ala progresista del kirchnerismo.

En uno de esos encuentros que mantuvo con un importante dirigente kirchnerista en la inmobiliaria –hace aproximadamente dos semanas–, preguntó sobre la opinión que su visitante tenía sobre Scioli y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y se lo notó interesado por el armado electoral.

No sólo los gobernadores y algunos funcionarios creen que Scioli es la opción más competitiva para enfrentar a Sergio Massa, ahora es el núcleo más duro el que empieza a cambiar de opinión. Circuló una versión de que Máximo comenzó a sondear la posibilidad de que Randazzo sea el candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. La fórmula cierra. El ministro tiene aceitados vínculos con los intendentes y difícilmente, por su falta de interés en la construcción territorial, el gobernador bonaerense intente ser el jefe de la provincia si llega a la presidencia de la Nación. Además, los números para competir en Buenos Aires le son favorables. Tiene un alto nivel de conocimiento –llegaría a más del 90%– y sus obras ferroviarias beneficiaron al Conurbano, la región que más se necesita para ganar una elección bonaerense.

Con Scioli, La Cámpora lograría pactar las listas de diputados y senadores nacionales, y de legisladores provinciales, para evitar desaparecer como fuerza política y seguir siendo el sostén de su jefa política, Cristina Kirchner.  

“Muchos dicen que hablan con Máximo y que les ordena tal o cual cosa; si fueran ciertas las versiones de todos ellos, Máximo no dormiría”, ironizó un funcionario con llegada a la Casa Rosada.

En Río Gallegos también recibe, a menudo, a los diputados de La Cámpora. Mientras, prepara el terreno para ser intendente, si las encuestas le aseguran un triunfo. Pide datos a diferentes áreas del Gobierno sobre la gestión, las obras y las inversiones que se hicieron en la capital provincial. Se apoya, también, en que en la ciudad hay ley de lemas y que con un techo del 20% o 25% puede ganar las elecciones.



Mariano Confalonieri