POLITICA HORACIO VERBITSKY

“Mi simpatía con el Gobierno no es un contrato”

Por Gabriel Ziblat | El titular del CELS habló sobre sus desacuerdos con el kirchnerismo. Cree que el oficialismo “está pisando en falso” con Fayt.

Foto:Cedoc

“Mi simpatía por el Gobierno nunca fue un contrato de adhesión ni me impidió señalar mis desacuerdos”. Con esos términos, Horacio Verbitsky explicó las últimas diferencias que expresó con respecto a decisiones del kirchnerismo. La nominación de Leandro Santoro como candidato a vicejefe del Frente para la Victoria, y la decisión de los diputados oficialistas de pedir una investigación psicofísica del juez de la Corte Suprema Carlos Fayt, fueron sus últimas presas.

Quienes trabajaron cerca del titular del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) y periodista de Página/12 aseguran que “siempre tuvo una mirada crítica y personal”. Y que a pesar de hacer pública su simpatía con el kirchnerismo “nunca tuvo organicidad interna”, lo que también le permitió opinar con libertad.

Desde su lugar profesional, Verbitsky quedó identificado como un hombre del kirchnerismo. Incluso, su influencia en distintos funcionarios del Gobierno fue motivo de discusión en círculos políticos. Una de las relaciones de mayor confianza la tenía con Nilda Garré, quien fuera ministra de Defensa primero y de Seguridad después. PERFIL se comunicó por correo electrónico con Verbitsky, que aceptó responder con la condición de que se publique todo “textual”.

—Sus críticas a recientes decisiones del Gobierno, ¿constituyen un distanciamiento o es la libertad que tuvo siempre de criticar aquellas cosas que considera erróneas?
—La segunda parte de la pregunta contiene la respuesta. Mi simpatía por el Gobierno nunca fue un contrato de adhesión ni me impidió señalar mis desacuerdos, desde las extorsiones de Guillermo Moreno a empresarios que revelé antes que nadie, hasta la prórroga de las licencias de radiodifusión, el perfil de la industria automotriz y electrónica que redundó en la reaparición de la restricción externa o el ascenso del general Milani.

—¿Siente que hubo un retroceso en la toma de decisiones en el Gobierno en los últimos años?
—Al contrario. Creo que Cristina profundizó el rumbo, lo cual explica las reacciones virulentas de los poderes fácticos contra su gobierno, desde el alzamiento contra la 125 hasta hoy. Ahora están porque todos sus vaticinios y operaciones no han conseguido mellar la centralidad de su liderazgo, como acaba de verse con el baño de humildad que todos corrieron a darse en cuanto lo sugirió.

—¿Considera que es una especie de “faro” para sectores del kirchnerismo?
—¿Faro? No me da ni para linterna. Sólo digo lo que pienso, con sinceridad y buena leche.

Esta semana, Verbitsky sorprendió a propios y extraños cuando criticó la decisión que tomó la Comisión de Juicio Político de Diputados sobre Fayt. “No es un procedimiento regular, están pisando en falso”, expresó. Su interpretación –similar a la de la oposición– es que para iniciar una investigación sobre Fayt se necesita el voto de los dos tercios de los presentes en el recinto, caso contrario “no es constitucional”. “Lo vengo diciendo en mis notas, pero no hay mucha voluntad de leer”, añadió.

En cuanto a Santoro, el radical K que acompañará en la fórmula porteña a Mariano Recalde, el periodista sostuvo en su columna dominical que iba a significar “un lastre” en la campaña. Tildó la decisión como una “incongruencia”, “que no aporta votos nuevos y ahuyenta a los propios”, y se preguntó: “¿Era necesaria tanta crueldad?”.



Gabriel Ziblat