POLITICA EL FUTBOL EN EL BARRO


Palmieri, de Boca y Nosiglia a una megacausa de contrabando

El ex jugador del equipo xeneize es uno de los investigados por la denuncia de Gómez Centurión. Depósitos fiscales y nexos con acusados por la efedrina y de crímenes narco. La sombra de la 12.

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Cholo y Coti. Se conocieron en los 80. Los unió Boca y la política. Estarían distanciados.
Cholo y Coti. Se conocieron en los 80. Los unió Boca y la política. Estarían distanciados.
Foto:Cedoc

El fútbol sigue siendo una constante en la trama que une narcotráfico, sicariato, negocios con el Estado y servicios de inteligencia. Ahora también se suma al caso de contrabando de la Aduana que le costó el cargo a Juan José Gómez Centurión.

Horacio “Cholo” Palmieri es un ejemplo de la constante. Fue jugador de Boca Juniors durante los 70, llevó la 10 durante varios campeonatos y asumió años más tarde como dirigente del club. En los 80 y 90 supo tener llegada directa a uno de los hombres más poderosos del país: Enrique “Coti” Nosiglia, el principal operador del radicalismo, hoy enrolado en la gestión de Mauricio Macri, y activo militante xeneize. Entonces, el Cholo y el Coti fundaron la agrupación Por un Boca Mejor para competir por el poder del club.

Palmieri era un hombre netamente identificado con el fútbol, al menos para el ojo futbolero. Pero en junio, quedó imputado por su supuesta participación en una red de contrabando de mercaderías procedentes de China, que denunció Gómez Centurión. El Cholo quedó en la mira porque figura como dueño de un depósito fiscal sospechado de formar parte de esa maniobra. La empresa se llama Terminal Carga Tigre (TCT) SA. Tiene un defensor particular: Santiago Blanco Bermúdez, el abogado de confianza de Jaime Stiuso, el jefe de la ex SIDE.

La denuncia por presunto contrabando desencadenaría la salida del titular de la Aduana y revelaría que Palmieri es una de las piezas que une varios mundos: los depósitos fiscales, Boca, la política y el tráfico de efedrina, un caso que no podría haber sucedido sin la complicidad de la Aduana. PERFIL reveló el domingo sus nexos con dos socios de Sebastián Forza, personajes de la ruta de la efedrina y el triple crimen de General Rodríguez.

Muy cerca de Nosiglia sostienen que el Coti y el Cholo se distanciaron hace años, pero no niegan sus vínculos. El Cholo construyó su cuota de poder militando en el comité radical de La Boca, territorio del Coti. El mismo se reconoció como miembro del entorno del principal operador de la UCR y ex ministro de Raúl Alfonsín, y era un asiduo merodeador del Hotel Elevage, propiedad del Coti. En ese contexto, lideró un grupo de xeneizes radicales, entre los que se encontraban Ricardo Daniel Martínez, alias “Ricky”, y Mario Martín López Magallanes, apodado “el Gordo”. Así lo reconocieron testigos directos de esos vínculos.

El Cholo no era el único referente de ese grupo: compartía la batuta con Luis “Gallego” Alvarez, un empresario de Quilmes con amplias conexiones en La Boca. Ricky Martínez y López Magallanes son dos cargas pesadas para el comité radical de La Boca. Ricky fue condenado a cuatro años de prisión por formar parte de la banda de mexicanos que elaboraban metanfetaminas en una quinta de Ingeniero Maschwitz.

López Magallanes no se queda atrás: está vinculado a la mafia de los medicamentos, el tráfico de efedrina, la quinta de los mexicanos y el crimen de dos colombianos de Unicenter. Actualmente está procesado y detenido por ese caso. La Justicia lo acusa de haber “coordinado” las ejecuciones de dos paramilitares de Colombia que estaban refugiados clandestinamente en la Argentina. Se cree que fue un crimen por encargo de un cartel de drogas. Entre los otros acusados hay un barra brava y un ex jefe de la 12.  PERFIL se comunicó con Palmieri, pero no obtuvo respuesta. En el entorno del xeneize aseguran que es el blanco de una “investigación direccionada”.