POLITICA ECOS EN LA JUSTICIA FEDERAL

Para varios jueces, Zannini pone en riesgo el “cordial” vínculo con Scioli

La fórmula con el kirchnerista es vista como la continuidad de la tensa relación entre Justicia y Gobierno. La situación de Liuzzi, su número dos.

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Su nombre hace eco cada vez que se lo menciona en los pasillos de los tribunales. La presencia tácita de Carlos Zannini es constante en despachos judiciales, conversaciones y asuntos sensibles.
Para un sector de los jueces federales, que deben investigar los casos de corrupción que involucran al Gobierno, la alzada de Zannini como vicepresidente de Daniel Scioli fue también una señal a la Justicia. La relación “cordial” que les garantiza Scioli a muchos jueces pende de un hilo. Zannini es visto como la continuidad de la tensa relación entre Justicia y Gobierno.
Zannini es sinónimo de Kirchner, de Alejandra Gils Carbó, de Justicia Legítima. Pero también de Norberto Oyarbide, uno de los jueces con quienes construyó un lazo directo. Su táctica con los magistrados parece ser más la del látigo que la de la negociación, como se le adjudica al ministro de Planificación, Julio De Vido. Para un grupo de jueces, “Julio es un amigo” y “Zannini es un comisario político”, una extensión de la Presidenta, que tras su partida del Ejecutivo dará pelea a sus causas abiertas a través del posible vicepresidente.
Un síntoma de la relación con la Justicia es que las causas contra Zannini en el fuero federal penal son escasas y poco dramáticas. Algunos magistrados y fiscales lo atribuyen a su rol en las sombras y a su escaso protagonismo en los negocios o negociados. Y sin embargo, en voz baja le adjudican ser el cerebro de muchas de las manchas negras del kirchnerismo. Zannini también fue un actor central en la pelea que la ex SIDE le dio al Gobierno en los tribunales.
La única vez que Comodoro Py rozó de cerca a Zannini fue en diciembre de 2013, cuando el juez Oyarbide quedó envuelto en un escándalo de coimas que un grupo de la Policía Federal hizo en su nombre durante una serie de allanamientos a financieras. Los procedimientos fueron suspendidos por el juez tras un llamado del Gobierno. Una de las víctimas del raid de supuestos sobornos fue Guillermo Greppi, íntimo amigo de Carlos Liuzzi, la mano derecha de Zannini y el número dos de su cartera.
Después de una investigación de Perfil.com, Liuzzi fue denunciado por presunto enriquecimiento ilícito. La causa cayó, casualmente, en el juzgado de Oyarbide, quien lo sobreseyó en tiempo récord. En 2014, el juez terminó admitiendo que había suspendido el allanamiento en la financiera de Greppi tras una llamada de Liuzzi. El juez violó todo protocolo y reglas de procedimiento. Por eso se le inició una causa en el juzgado federal de Luis Rodríguez. Tanto Oyarbide como Liuzzi fueron sobreseídos. Para muchos entendidos, fue un síntoma más del clima de tregua entre el Gobierno y la Justicia.
Liuzzi todavía afronta otra causa abierta en el juzgado de Rodríguez: la Cámara Federal ordenó reabrir la investigación por supuesto enriquecimiento y apartó a Oyarbide del expediente.     
En el Senado, el ahora secretario de Legal y Técnica también podría tener una misión estratégica hacia la Justicia. Los pliegos de los jueces y fiscales pasan por la Cámara alta. El Senado tiene un rol clave en los casos de juicio político a magistrados.

Emilia Delfino