POLITICA REPORTAJE DE MAGDALENA RUIZ GUIÑAZÚ


Plaini defendió el paro del 20N: "Fue mucho más que los piquetes"

Cree que la manifestación fue “contundente”, y que reducirla es negar la realidad.


Foto:Cedoc.

Han pasado apenas 24 horas desde que la CGT de Hugo Moyano llevara a cabo el paro en el que cientos de piquetes inmovilizaron gran parte del país. En la sede de la Federación de Vendedores de Diarios de la República Argentina desayunamos junto a su secretario general, el diputado nacional (FPV) Omar Plaini. Plaini es un hombre inteligente, muy cercano a Hugo Moyano. Es secretario de prensa de la CGT. En otra oportunidad hemos observado, a lo largo de la conversación, su formación política y la misma huella que suele dejar la vida en aquellos que estamos siempre cercanos a la información. Plaini nunca abandonó el puesto (de venta de diarios) frente al Hospital Gandulfo. Y mientras termina su primera taza de té responde acerca de cómo evalúa el paro del día anterior.

—Evidentemente, el paro fue contundente. De eso no hay ninguna duda. Hubo una serie de reclamos que cruzan horizontal y verticalmente al conjunto de la masa obrera. Tan es así que las cinco expresiones sindicales que hoy anidan en ella coinciden todas con este reclamo. Usted sabe bien que son los temas instalados (en el caso de la CGT) desde hace ya más de dos años y medio. Y estoy hablando de la salud de los trabajadores, que es un tema fundamental porque es un salario diferido y ahí tenemos graves problemas con el desfinanciamiento de las obras sociales. Estoy hablando de las asignaciones familiares, que teóricamente fueron universales y hoy están discriminadas. Estoy hablando también de la cuarta categoría, que es un tema de fondo a tratar. Y también estoy hablando de un aumento de emergencia que pedimos para los jubilados sin dejar de reconocer la ley de inmovilidad jubilatoria, pero usted sabrá que el 75% de los jubilados gana la mínima. Por lo tanto, la CGT pide un aumento de emergencia. Plaini se detiene y, siguiendo el hilo de su pensamiento, advierte: —También está el tema de la economía informal. Es un punto que está en la agenda y que muy pocas veces se instala desde el movimiento obrero porque entiendo que, a veces, los medios no consideran que el movimiento obrero organizado pueda tratar esta temática.

—Es importante.

—Es muy importante –subraya el secretario de prensa de la CGT, porque estamos hablando de más del 35% del sector que comprende la economía informal, y esto es muy negativo para el desarrollo de un país.

—Pero para un sindicalista como usted, dedicado durante tantos años a este trabajo intenso, debe resultar muy duro estar pidiendo las mismas cosas que también reclama desde la vereda de enfrente la otra CGT, ¿no?

—Bueno, yo digo que… –Plaini pesa sus palabras– en democracia es imprescindible el diálogo. ¿Qué significa esto? Bueno, que nos sentemos las partes a buscar acuerdos. Ni siquiera hablo de consenso. Acuerdos. Porque me parece que hacer una negación del tema nos afecta a todos. Y de esto se trata: mire, nadie que se siente a una mesa a dialogar renuncia a sus banderas ni baja sus principios ni sus utopías. Seguramente, en la negociación habrá cosas que se lograrán más que otras. Pero de esto se trata y es imprescindible en un Estado democrático, moderno, en un país que piense en desarrollarse, en crecer. En seguir avanzando en la restitución de derechos que nosotros no negamos. Me parece que esto es central, y no ponerlo, en cambio, en términos como “enemigo” o “amigo”, cosa que no favorece a nadie.

—No sé si me equivoco, Plaini, pero tengo la sensación de que una marca propia del kirchnerismo es justamente ésa: “El que piensa distinto es mi enemigo”. Y no hablan de “adversario”, que es algo completamente diferente.

—Bueno, ésa sería una reducción. Algo reduccionista, una simplificación. ¿De qué lado está? ¿Apoya o no apoya? Yo no creo en eso, sinceramente. Me opongo a ese criterio, porque además eso también limita al militante integral, que es el que justamente tiene que aportar ideas, criterios, pensamientos, para que luego los debatamos. Le repito que yo no acepto ese esquema de simplificación. Me opongo a él. No acepto ese esquema, y no me parece que sea el conveniente. Y le diré más: creo que, al contrario, es perjudicial.

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Redacción de Perfil.com