POLITICA EVALUACION DE LA MEDIDA DE FUERZA

Podría moderar sus protestas la CGT opositora, para recuperar la unidad

Hay negociaciones para llegar al próximo gobierno con una sola central sindical.

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Foto:Cedoc

La CGT oficialista evaluará en 15 o 20 días la posibilidad de continuar con las medidas de fuerza. En este lapso, esperan –con escepticismo– alguna respuesta del Gobierno a los reclamos centrales que los impulsaron a convocar al tercer paro general del sindicalismo opositor: inflación, asignaciones familiares, ganancias y jubilaciones.

Más allá de las declaraciones, no hay por el momento garantías de que quienes impulsan la continuidad del plan de lucha, con una movilización a Plaza de Mayo o una nueva huelga de 36 (o más) horas, logren un consenso amplio para una nueva medida de impacto.

Entre los factores que hacen ruido en la voluntad cegetista están la intención de lograr la unidad y el año electoral que se avecina. Los canales de diálogo con el sector oficialista que dirige el metalúrgico Antonio Caló están abiertos. Entre los más optimistas se augura una acercamiento antes de fin de año que tendría como condición el paso al costado de Hugo Moyano. Entre los candidatos suena Juan Carlos Schmid, de Dragado y Balizamiento, que mantiene un buen diálogo con todos los sectores. Sin embargo, no hay una posición unánime en la CGT opositora, porque algunos creen que se necesitará un dirigente con “más espaldas” –esto es, un jerárquico de los gremios con mayor número de afiliados–.

Luis Barrionuevo, titular de la CGT Azul y Blanca, y Gerónimo Venegas (Uatre) son algunos de los dirigentes que mantienen más diferencias con el Gobierno y están a la vanguardia de la demanda de nuevas medidas de fuerza. Durante la conferencia de prensa del jueves, Barrionuevo fue el más enfático al definir la necesidad de continuar con las medidas de fuerza. “Veremos cómo seguimos. Y la próxima, sepan que el acto no lo vamos a hacer en el Patio de las Palmeras (en referencia a los actos militantes que organiza la Presidenta), sino en Plaza de Mayo”.

El ala dura está integrada también por Omar Maturano (La Fraternidad), quien confirmó a sus pares la intención de escalar el reclamo. En caso de que no se logre acordar una nueva medida pronto, evalúa una acción coordinada con la Seccional Oeste de la Unión Ferroviaria que dirige Rubén Sobrero para una protesta sectorial. Ocurre que los empleados de ferrocarriles tienen, además de los problemas por ganancias e inflación, un conflicto puntual por compensaciones pendientes del Ejecutivo.

El camino a la unidad cegetista recibió algunos guiños en la previa al paro. Héctor Daer, vocero de la CGT y diputado por el Frente Renovador y titular del gremio de Sanidad, había señalado que “hay una agenda de reclamos común”.

En un modo similar se expresó Roberto Fernández (UTA), quien decidió a último momento bajarse de la huelga. Otro dato fue el silencio de Caló, quien contrastó con las críticas que había realizado en la previa al paro del 10 de abril.

 

Va al Congreso la CTA

La CTA de Pablo Micheli, ausente de la mesa de la CGT tras el paro por una invitación tardía, evalúa alternativas ante la previsible falta de respuesta del Ejecutivo. “La continuidad de las medidas de fuerza se va a dar por la profundización del ajuste, pero en una democracia se necesita una instancia de diálogo. Si el Gobierno no puede responder vamos a recurrir al Congreso, donde un cambio de las mayorías puede permitir a la oposición retomar la iniciativa”. La central ensayó en esta oportunidad un perfil más independiente, sin renegar de la “unidad en la acción”, al realizar una movilización el día previo recostada en la convocatoria de las organizaciones sociales y de izquierda que integran la Multisectorial y el PO.



Aurelio Tomas