POLITICA CONCEJOS DELIBERANTES

Por qué una elección de tercios complica a los intendentes

Muchos municipios tendrán que ampliar alianzas para impulsar proyectos, y otros quedarán lejos del quórum propio. El peligro para Insaurralde. Tigre, Avellaneda, San Miguel, zonas de riesgo.

La elección de tercios complica a los intendentes en sus territorios
La elección de tercios complica a los intendentes en sus territorios Foto:Cedoc
Un intendente que quiera pensar en alguna proyección provincial o nacional debe mantener la paz en su pago chico. Para eso es clave controlar control los Concejos Deliberantes. Las legislativas de este año, una elección con tantos pesos pesados arriba complica las cosas. Lo saben, calculadora en mano, jefes comunales del conurbano bonaerense, que ya se toman la cabeza porque la contienda no se polariza, y los resultados electorales se repartirían en tercios entre Cambiemos, el kirchnerismo y el massismo. Si ese panorama se extiende a las legislaturas municipales, la gestión en cada municipio puede trabarse más de la cuenta, y los casos no distinguen color político. 

Uno de los que más se juega es el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde. El municipio tiene 24 concejales y renueva la mitad. Los números explican muy bien las razones por las cuales Insaurralde decidió quedarse con Cristina Kirchner. Su bloque tiene 11 concejales, de los cuales dos son del Movimiento Evita, por lo que podrían romper tras octubre, de acuerdo a como le vaya a Florencio Randazzo. Si bien no tiene quórum propio, posee aliados que le permitieron gobernar sin problemas. Pero en octubre renueva seis escaños, por lo tanto tiene mucho por perder. Un candidato que asegure votos es fundamental. Al Evita se le vence una banca y puede quedar como monobloque. Para peor, allí la segunda fuerza es Cambiemos, que tiene cinco concejales y renueva solo uno, por lo que tiene todo para ganar. A eso se le suma Massa con un bloque de cinco, aunque renueva tres. Ese distrito no será nada fácil después de las elecciones. 

En Tigre, gobernado por el massista Julio Zamora, también hay 24 concejales. El FR es amplio dominador con 15 ediles (para quórum le basta con 13), luego está el kirchnerismo con cuatro y Cambiemos con tres, entre las principales fuerzas. En esta elección se renuevan 12 bancas, es decir la mitad. De todas esas, el massismo renueva nueve. Si los votos son similares a 2015, el oficialismo obtendría seis bancas, por lo que su bloque se reduciría a 12 escaños. De esa manera ya no tendrá quórum propio y se verá obligado a negociar con Cambiemos y el kirchnerismo para avanzar en los proyectos del Ejecutivo. 

"Los vecinos de Tigre necesitamos un Concejo Deliberante que impulse sus reclamos. Tenemos más 200 proyectos presentados que buscan resolver graves problemas de los vecinos y que el Frente Renovador se niega a tratar", señaló la concejal Roxana López a Perfil. La dirigente, que es cabeza de lista de la lista de Cristina Fernández de Kirchner, Unidad Ciudadana, agregó: "En estás elecciones podemos poner un freno a una mayoría automática que solo beneficia el negocio inmobiliario y que empiecen a escucharse las voces de los más necesitados". 

El panorama complicado se repite en Avellaneda, donde gobierna el kirchnerista Jorge Ferraresi. Allí, de las 24 bancas, se renueva la mitad. Hoy el FPV tiene 10 concejales y renueva cuatro bancas. Si no hace una gran elección Cristina, podría quedar muy lejos del quórum. Cambiemos tiene 7 bancas y renueva 4, mientras que el Frente Renovador tiene cinco bancas y renueva tres. "En el municipio se mantendrán números similares a los del 2015, pero seguramente Ferraresi pierda alguno por ser quien más renueva. Por ende tendrá dos años difíciles".

San Miguel es gobernada por Jaime Méndez, que asumió por el pase de Joaquín de La Torre a la gestión de María Eugenia Vidal. En ese distrito Cambiemos tiene 16 concejales y renueva nueve por lo tanto le quedan siete. Según explicó un armador político de la zona "en el mejor de los casos van a meter cinco ellos, cinco el FPV y dos Massa". Así, el concejo necesitará el acuerdo político para no trabarse en dos años fundamentales de cara a 2019. A eso se le suma la candidatura de Randazzo que tiene un edil que le responde con un monobloque. "Si el Flaco rompe el piso le restaría un concejal al PRO o al kirchnerismo, lo que va a dividir aún más el recinto", agregó.