POLITICA

Portero acosaba a mujeres jóvenes y les decía "No soy Mangeri"

El encargado perseguía a las adolescentes y, cuando se quejaban, se refería al presunto asesino de Ángeles Rawson.

Foto:Cedoc

El portero de un edificio de Rosario fue despedido luego de que una de las inquilinas del edificio lo denunciara por acoso. Según declaró la víctima, el encargado la perseguía por el edificio, la espiaba por la mirilla de la puerta y hacía distintas maniobras para poder tocarla. Además, durante varios episodios de acoso verbal, se refería al portero de Ravignani 2360, acusado de asesinar a Ángeles Rawson en junio del año pasado: "Quedate tranquila que no soy (Jorge) Mangeri".

La estudiante universitaria, de 23 años, había sufrido numerosos episodios de acoso por parte del encargado hasta que logró en marzo la intervención del Instituto de la Mujer de la municipalidad de Rosario y el empleado fue despedido con causa, informó la agencia DyN.

La joven había denunciado inicialmente al hombre ante el consorcio, donde reveló que la perseguía en forma constante diciéndole: "No me tengas miedo yo no soy Mangeri", en alusión al caso del homicidio de Ángeles Rawson. Sin embargo, no obtuvo ninguna respuesta y elevó la denuncia al Instituto de la Mujer, que intervino inmediatamente en el caso. Fue recién allí cuando los propietarios decidieron cesentear al portero, bajo la figura de violencia de género.

"En el caso de porteros que acosan a estudiantes nunca habíamos recibido una denuncia de este estilo y nos pareció un hecho muy significativo que se compare con el hombre que está acusado de asesinar a Ángeles", sostuvo la jefa del Instituto Municipal de la Mujer (IMM), Andrea Travaini.

La especialista contó que "en el mismo edificio el portero acosaba a otras dos chicas, pero la denuncia la formuló una sola que es propietaria del departamento, quien incluso tuvo voz y voto en las reuniones del consorcio".

Travaini advirtió que "los acosos fueron en distintas situaciones y formas de actuar. Desde espiar por la mirilla de la puerta, trabar el ascensor para ayudarlas a bajar y así poder tocarlas, despertarlas temprano antes que haya vecinos y otras intimidaciones". Y lamentó: "En un primer momento los vecinos no le creyeron a las chicas, pensaban que estaban paranoicas".


Redacción de Perfil.com