POLITICA TRAS DECLINAR SU CANDIDATURA

Randazzo pasó de ser "el candidato" a "el apestado" del modelo K

Quiere renunciar ya en el ministerio, pero no lo dejan. Desde el oficialismo le exigen una disculpa pública. La tensa reunión con Cristina y la venganza de Aníbal.

Foto:cedoc

Había dicho que se iba el 10 de diciembre. Pero cambió de planes: se quiere ir ya. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner le dijo que "de ninguna manera". El ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, vive las peores horas de su carrera política y siente en carne propia el infierno K reservado para los “traidores”. Desde que rechazó la candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires, es "el apestado del modelo".

El lunes estuvo en Casa Rosada reunido con Cristina. Según pudo saber Perfil.com, insistió en la intención de dar un paso al costado, pero la mandataria le negó esa posibilidad. Como suele suceder en el oficialismo, dejarlo ir sería "darle material a los medios opositores".

Así que, por ahora, Randazzo sigue como ministro, aunque muchos creen que no soportará la presión. Por las dudas en el Ministerio le comunicaron a gran parte del personal que el trabajo está asegurado hasta diciembre, aunque ahora, sin campaña de por medio, ese trabajo es casi nulo.

Según relatan quienes lo ven a diario en el ministerio, "Flopo" sintió como un puñal por la espalda enterarse de la candidatura de Carlos Zannini, quien había sido el principal impulsor de su propia postulación, a través de los medios.

Para peor, no puede creer que sus aliados dentro del espacio K lo traten de traidor a Cristina. "Ha sido penoso", dijo la candidata a diputada, Nilda Garré. "Hizo el ridículo", lanzó Sergio Berni. El diputado Edgardo Depetri fue inclusive más allá y ayer en CN23 consideró que Randazzo debía "salir fuertemente a hacer una autocrítica de la decisión que tomó”.

Pero la estocada más dura vino de Aníbal Fernández. El jefe de gabinete se sintió pésimo cuando se enteró que Cristina le ofrecería la provincia a Randazzo y él tendría que allanar el camino.

Por eso, Aníbal celebró ser el encargado de comunicar públicamente que el ministro se bajaba de toda pelea. Luego contó que: "le dije que se baje de la moto". En el entorno del aún ministro no pueden entender este trato.

(*) De la redacción de Perfil.com.



Ramón Indart