POLITICA DE MOSCU A BUENOS AIRES

Reunión entre la Presidenta y Putin con la atención puesta en los fondos buitre

Cristina Kirchner reapareció tras su licencia médica y se mostró enfocada en la disputa con los holdouts. El interés ruso apuntó a los acuerdos en materia energética.

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Foto:Pablo Cuarterolo

La llegada a la Casa Rosada del presidente ruso, Vladimir Putin, marcó ayer el inicio de una intensa agenda internacional de la Presidenta con la que busca contrarrestar los embates que sufrió el país en el frente externo, en especial en la confrontación con los fondos buitre. También fue el primer acto público de Cristina Kirchner desde el miércoles 2 de julio, cuando la Unidad Médica Presidencial informó que padecía un cuadro de faringolaringitis. Por esta afección, debió suspender una visita a Paraguay, su participación en los actos del 9 de Julio en Tucumán y la recepción del presidente de Armenia. En estas dos últimas actividades fue sustituida por el vicepresidente, Amado Boudou, procesado por la causa Ciccone.
La Presidenta se mostró ayer con buen temple y sin problemas en la voz. También dejó ver una buena sintonía con el mandatario, que definió a la Argentina como uno de sus aliados estratégicos de América Latina en foros internacionales como el G20 y la ONU. Dio así inicio a la ronda de contactos internacionales, que continuará el martes con la reunión del Brics en Fortaleza, donde estarán presentes los mandatarios de Unasur, y se espera que pueda haber encuentros bilaterales. La agenda internacional se completará con la llegada del presidente chino, Ji Xinping, al país el próximo 19.

En su discurso, Cristina mostró que el tema de la deuda y el conflicto con los fondos estará presente en sus contactos internacionales al destacar el gesto de Rusia al condonar este viernes el 90% de la deuda que tiene Cuba desde los tiempos de la Unión Soviética durante la visita de Putin a la isla. Pero aclaró: “Nosotros no pedimos eso, queremos pagar y no nos dejan”. Aunque el presidente ruso no hizo referencia al tema, logró arrancar una sonrisa de la jefa de Estado cuando dijo que Argentina “tiene su propia opinión soberana, algo que es muy importante,
pero es algo raro en el mundo de hoy”.

Además de recordar la cooperación en foros internacionales, Putin destacó los intereses económicos de su país. Indicó que la empresa estatal rusa Rosatom busca construir la cuarta central nuclear en Argentina, un negocio por el que compite con ofertas de Canadá, Estados Unidos y Corea. Consultado por PERFIL, el ministro de Planificación, Julio De Vido, a cargo de la licitación por la cuarta central nuclear, dijo que hay cinco candidatos pero “está claro que el acuerdo firmado sobre cooperación nuclear y esta relación de los dos presidentes generan una enorme expectativa en la participación de Rosatom en la licitación”.

El jefe de Estado ruso remarcó, además, que turbinas rusas generan “el 20% de la energía hidroeléctrica” del país, y dijo que el sector de maquinaria de su país pretende “participar activamente de la potencia de nuevas centrales” y, en particular, se refirió a la pretensión de la empresa Inter Rao, que “busca construir la represa Chihuido I” en Neuquén.

La energía es un tema central del vínculo con Rusia, como mostraron también las declaraciones de la mandataria argentina, quien comentó que la próxima semana habrá una delegación de empresarios rusos que visitará Vaca Muerta. Tras la conferencia, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, confirmó el interés ruso en el sector gasífero y señaló que la gigante estatal rusa Gazprom estudia posibilidades de inversión.

En este pasaje, de forma elíptica, dio a entender que los fondos buitre tienen también los ojos puestos en el yacimiento de hidrocarburos neuquino, pero aclaró que no pasarán “por lo menos mientras” ella “sea presidenta”.

Putin dedicó cerca de 24 horas a la escala porteña en su gira latinoamericana. Mañana estará presente en la final del Mundial como presidente del país que organizará la próxima competencia en 2018. Luego participará hacia la cumbre del Brics, que agrupa a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. A dicho encuentro, el mandatario ruso había invitado de forma personal a Cristina, un convite que despertó especulaciones sobre una posible adhesión al grupo. Más tarde, Brasil extendió la invitación al resto de los mandatarios de Unasur y el propio Putin insistió en que aún no hay una decisión sobre la incorporación de la Argentina, más allá de que vea con simpatía esa posibilidad. Mariano Turzi, autor del libro Mundo Brics y docente de la Universidad Di Tella, dijo que frente a la posible incorporación de Argentina en el grupo “Brasil ha sido el socio más reticente; Sudáfrica, no tenemos evidencia para saber. Y de India trascendió que era el principal impulsor”.

 

A favor y en contra

Los alrededores de la Casa Rosada exhibieron una variada combinación de apoyos y repudios a la visita del presidente ruso. Pasadas las 10, ya se congregaban en Paseo Colón militantes de La Cámpora para recibir al presidente Vladimir Putin.

A la misma hora se veían banderas de Ucrania en torno a la emblemática Pirámide de Mayo. Eran miembros de la Representación Central Ucrania en Argentina (RCU).  Su intención era llamar la atención de Putin, quien impulsó la anexión de Crimea y amenaza con sumar más territorios en la región este de Ucrania. Lo acusaron de “terrorista” y denunciaron que “viola el derecho internacional”. También hubo protestas de activistas de Federación Argentina por los Derechos de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (Falgbt), que repudiaron la denominada “ley antigay” que impulsó Putin.

Los dos grupos sumaron cerca de 200 manifestantes en torno al fuerte cerco policial que cubrió media Plaza de Mayo, y que desde la altura estuvo asistido por un helicóptero.



Aurelio Tomas