POLITICA ENCUENTRO EN LA CASA ROSADA

Se acelera la transición política tras la reunión entre Peña y Aníbal F.

La mayoría de los ministros entrantes y salientes ya dialogaron, en persona o por teléfono. Entre las excepcionies, Wado de Pedro se resiste a recibir a su sucesor.

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Foto:Telam

Tras la tironeada visita de Mauricio Macri a Cristina Kirchner en Olivos, finalmente la mentada “transición” comenzó a materializarse ayer con la cumbre de jefes de Gabinete: Aníbal Fernández recibió por la mañana a Marcos Peña en la Casa Rosada.
Con un trato cordial, estuvieron una hora y veinte minutos reunidos, donde abordaron los ejes principales del traspaso del 10 de diciembre.
Con un té de por medio, dialogaron sobre el rol del jefe de Gabinete, de cómo encarar la transición en todas las áreas y del trabajo cotidiano. “Aníbal habló una hora y Marcos, veinte minutos”, se reía un dirigente del PRO. Quedaron en volver a reunirse la semana que viene.
Al respecto, ambos coincidieron en que el encuentro fue “muy bueno” y “cordial”. Fernández se encargó de remarcar que se realizó por “expresa instrucción de la presidenta” Cristina Kirchner.

Por su parte, Peña dijo que fue una “muy buena charla, para trabajar un poco los temas de la transición que viene. Nos parece muy positivo que podamos ayudar a hacer una transición más relajada y ordenada”, agregó.
En declaraciones a la prensa a la salida de la Casa Rosada, el futuro jefe de Gabinete aclaró que no se trató de una reunión secreta. “Siempre sirve conversar, y definimos seguir conversando distintos temas prácticos. No fue en secreto, la coordinamos ayer, y la comuniqué para que no fuera nada secreto”.

Como sea, lo cierto es que para más de la mitad del gabinete el traspaso ya comenzó. Florencio Randazzo se comunicó con Rogelio Frigerio (Interior) y con Guillermo Dietrich (Transporte). El de Randazzo fue el primero de una serie de llamados de funcionarios kirchneristas a macristas. También lo hicieron Alberto Sileoni (Educación) con Esteban Bullrich, quien buscará avanzar cuanto antes para poder coordinar acciones con la Ciudad y en la Provincia, donde designó a Alejandro Finocciaro. A Bullrich lo mantienen en alerta dos cuestiones: colaborar con la paritaria docente, en especial la bonaerense, para que no se complique la gestión de María Eugenia Vidal, y arrancar con el debate sobre una Agencia de Evaluación Educativa para todo el país.

En ambos casos, tanto Randazzo con Dietrich como Sileoni con Bullrich cuentan con la ventaja de que hubo trabajo (no demasiado) y diálogo en conjunto los últimos años, con lo cual la relación personal pesó para que arrancara la transición.
No tuvo la misma suerte el futuro secretario general de la Presidencia, el macrista Fernando de Andreis. Cuando quiso reunirse con Eduardo “Wado” de Pedro, líder de La Cámpora y hombre de trato cotidiano con Cristina, Wado se negó tajantemente. “Ya van a aflojar”, intentaba bajarle el tono uno de los funcionarios que trabaja en la sede del Gobierno porteño.

Bonaerense.En la Provincia y luego del encuentro entre Daniel Scioli y su sucesora, María Eugenia Vidal, las segundas líneas prometieron continuar con el trabajo conjunto.
Por ello, en Desarrollo Social, Santiago López Medrano ya se reunió con Eduardo Aparicio; en Seguridad, Cristian Ritondo trabaja codo a codo hace dos semanas con el sheriff Alejandro Granados; y en Economía, Hernán Lacunza con la sciolista Silvina Batakis.



Ezequiel Spillman