POLITICA DE LA ROSADITA A TIME WARP


Sebastián Casanello: un juez bombardeado por las presiones

Desde hace más de un mes, el juez, sus secretarios y empleados trabajan 12 horas diarias y no tienen descanso. 

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Foto:Eric Bovetti

Desde hace más de un mes, el juez, sus secretarios y empleados trabajan 12 horas diarias y no tienen día de descanso. Una rutina inusual en los tribunales. El juzgado de Sebastián Casanello está tomado por la agenda convulsionada de las últimas semanas: Lázaro Báez, detenido y procesado por lavado de dinero; la fuga del abogado Jorge Chueco y su captura; el raid de allanamientos en Santa Cruz y financieras; la investigación por la muerte de cinco jóvenes en la fiesta Time Warp; la pelea con el Gobierno por la hipótesis de una zona liberada por la Prefectura para vender y consumir drogas; y la denuncia contra el presidente Mauricio Macri por el caso Panamá Papers.

Además, deberá asumir una compleja investigación enterrada por la Justicia hace años, que la Cámara de Casación reactivó: los presuntos sobreprecios y sobornos conocidos como Caso Skanska.

Tras cuatro años en el cargo, las presiones mediáticas, políticas y de sus propios pares y superiores no cesaron. La investigación contra Báez se convirtió en el caso más resonante de su juzgado. En plena disputa entre el gobierno kirchnerista y un sector del Poder Judicial y los servicios de inteligencia, el caso hubiese sido un botín de guerra para otros jueces federales. Pero desde el comienzo, Casanello lo siente como un karma. Por cada paso que da, equivocado o no, sólo recibe golpes.

El juez tramitó otras causas de peso político. El ex gobernador K de San Juan, José Luis Gioja, quiere apartarlo de la investigación por el derrame de cianuro en la mina Veladero, de la Barrick Gold. Luego de las elecciones, sobreseyó a Mauricio Macri en la causa de las escuchas. Ahora, por pedido del fiscal Federico Delgado  debe investigarlo por el caso Panamá Papers. También es el juez de la causa contra Daniel Angelici por presunto tráfico de influencias, denunciado como operador de Macri en la Justicia. Además, le tocó la causa contra el acuerdo con los fondos buitre.

Ayer, disertó en el 4º Congreso Antimafia en Rosario, invitado por la ONG La Alameda y otras cuarenta organizaciones contra la trata, el trabajo esclavo, el narcotráfico y la corrupción. Gracias a esos contactos, Casanello entró en la lista de favoritos del Papa. El juez tuvo una causa de especial interés papal: el expediente por presunto enriquecimiento ilícito contra Jaime Stiuso, el ex jefe de la Secretaría de Inteligencia. Fue apartado por la Cámara Federal.

En las últimas semanas, tomó indagatoria a uno de los jefes de la Policía Federal, Guillermo Calviño. Por primera vez, un jefe policial tuvo que ir a dar explicaciones a la Justicia por delitos cometidos por sus subalternos: un pedido de coima de $ 2 mil.

 

“La lentitud es un concepto instalado”

El juez Casanello respondió ayer a las críticas sobre el avance en la causa contra Lázaro Báez: “La lentitud es un concepto instalado, es cierto que la sociedad necesita resultados rápidos. Nosotros trabajamos sin descanso, y está habiendo resultados”, dijo al Canal 3 de Rosario. “Uno entiende que hay una demanda gigante de velocidad y resultados inmediatos y no hay persona más interesada que nosotros, pero en los procesos judiciales hay que respetar reglas y encontrar pruebas. Si no hay pruebas no se puede avanzar”, aseguró.

El magistrado dijo además que la aparición del video de la financiera La Rosadita en donde se ve a Martín Báez “fue muy importante contra Lázaro Báez: “La lentitud es un concepto instalado, es cierto que la sociedad necesita resultados rápidos. Nosotros trabajamos sin descanso, y está habiendo resultados”, dijo al Canal 3 de Rosario.

El juez consideró que la aparición del video de La Rosadita “fue muy importante” porque confirmó los dichos del arrepentido Leonardo Fariña y ubicó a los Baéz en la escena del lavado.



Emilia Delfino