POLITICA


Secuestradas y violadas durante la dictadura

"Putas y guerrilleras" es el nombre del libro de Miriam Lewin y Olga Wornat.

Miram Lewin y Olga Wornat
Miram Lewin y Olga Wornat
Foto:Cedoc
Las mujeres secuestradas durante la última dictadura militar no solo sufrían torturas y la amenaza real de que en cualquier momento podían morir en manos de asesinos. Sino que también sufrían violaciones por parte de sus captores.

Las militantes durante su juventud y periodistas luego, Miriam Lewin y Olga Wornat, cuentan en "Putas y guerrilleras" (Editorial Planeta) historias desgarradoras sobre las mujeres que debieron soportar esto. En diálogo con Perfil.com, Lewin contó algunos detalles de la obra.

Perfil.com: - ¿Cuándo surgió la idea del libro?

Lewin: - El libro, antes de serlo, fue una sensación de zozobra, una enorme necesidad de comprender que nos había pasado a las mujeres dentro de los centros clandestinos de detención argentinos y por qué se había demorado tanto en tratar en la justicia los crímenes sexuales de todo tipo de los que habíamos sido víctimas, aun despues de investigar el robo de bienes inmuebles. Por qué muchas mujeres todavia guardan silencio, por qué muchas otras ahora, en sus testimonios, relatan en todas las provincias  historias duras y dolorosas de vejámenes, por qué otras los denunciaron desde un primer momento, incluso antes del juicio a las Juntas pero no fueron escuchadas.

- ¿Porqué contar estas historias?

- Estas historias , creemos, necesitan ser contadas para dejar en claro que la violencia sexual contra las mujeres se dio en todos los centros clandestinos del país, con distintos matices. Que no se trató de hechos aislados cometidos por algún represor perverso, sin el conocimiento de sus superiores, sino que  como un ejercito de ocupación, en  todos se tomaron los cuerpos de las prisioneras como botin de guerra. No importa si hubo ordenes expresas o no, estaban dadas las condiciones para que esto sucediera.

- ¿Cómo es vivir en esas condiciones? (NdeR: Miriam estuvo secuestrada)

- Vivir desaparecida bajo dictadura es una experiencia dolorosa y arrasadora. Se dice que quien entra a un campo, nunca logra salir del todo. Sin derecho alguno, con la amenaza inminente de la muerte, siendo victimas y testigos de torturas, propias y ajenas , de asesinatos, de robos de niños, hombres y mujeres nos enfrentábamos día a día a situaciones límite que nos dejaron marcas indelebles. La memoria de los que ya no están nos va a acompañar siempre,

- ¿Cuál es el objetivo del libro, que quieren dejar como huella?

- El libro es mas, creemos, que una serie de historias muy diferentes de mujeres que atravesaron abusos, acosos, violaciones, situaciones de esclavitud sexual. Ojala sirva para que las que no hablaron sientan confianza y rompan el silencio, que entiendan que no estuvieron solas, que se desprendan de la verguenza y la culpa y comprendan que no hubo espacio para la resistencia, en un marco en el que toda la sociedad era un gran campo de concentracion. Y aun hoy cuando una mujer es violentada sexualmente, aun hoy, se la culpabiliza, se le exige que demuestre que se resistió hasta poner en riesgo su vida. Se pone el foco en lo que la mujer hizo o dejó de hacer. Se la considera sospechosa, se cree que dio su consentimiento.

En el libro contamos nuestras historias personales tambien. Olga, la de militante clandestina, y yo la primera etapa de mi cautiverio, en total aislamiento, en un centro clandestino de detención en la calle Virrey Cevallos, antes de ser transferida a la ESMA.

Redacción de Perfil.com


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