POLITICA ANGELO CALCATERRA

“Seguramente, Mauricio ahora va a estar más tranquilo”

Poco menos de un año le tomó a Angelo Calcaterra tomar la decisión de vender ODS, el grupo de ingeniería y construcción que encabezaba y que desde que asumió la presidencia de la Nación su primo Mauricio Macri quedó como primer blanco de suspicacias de canalizar negocios del jefe de Estado.

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Sin más estado. Calcaterra cerró su etapa de trabajar con el Estado.
Sin más estado. Calcaterra cerró su etapa de trabajar con el Estado. Foto:cedoc

Poco menos de un año le tomó a Angelo Calcaterra tomar la decisión de vender ODS, el grupo de ingeniería y construcción que encabezaba y que desde que asumió la presidencia de la Nación su primo Mauricio Macri quedó como primer blanco de suspicacias de canalizar negocios del jefe de Estado. No había llegado el turno de las denuncias provenientes de Brasil sobre hipotéticas coimas al gobierno de Cristina Kirchner para la obra del soterramiento del ferrocarril Sarmiento, ventiladas de la mano de la investigación de su socio Odebrecht.

El jueves por la noche, un mail interno dirigido por Calcaterra a los empleados de la constructora daba cuenta de que sería su último día al frente de la empresa. La firma original, Calcaterra SA, la había fundado su padre hace hoy cincuenta años. Ahora, en esta entrevista con PERFIL, asegura que no volverá a hacer negocios con el Estado.

“Es muy raro, después de muchos años de trabajar en la empresa, desde que me recibí de arquitecto, a los 26 años, arranqué ahí. Ayer tuve un dolor muy grande, me pegó muy fuerte el último día”, dijo Calcaterra en un diálogo telefónico ayer al mediodía.  “Todo esto empezó en abril del año pasado. Desde que Mauricio llegó al Gobierno, me hicieron todo tipo de acusaciones y difamaciones familiares”, explicó.

Las que determinaron la decisión de venta, explicó, se relacionaron con supuestas operaciones comerciales con Lázaro Báez, y con denuncias de que había apelado al mismo régimen de facilidades que Indalo, de Cristóbal López, todo eso en el primer bimestre del año pasado.

—¿Qué fue lo que desencadenó la venta?

—Ya me era insostenible trabajar por el clima político generado por mi relación con el Presidente. Me expuse muchísimo todo este tiempo. Se hizo muy difícil.

—¿Alguna de las acusaciones lo decidió a desprenderse de la compañía?

—No, pero para ejemplificarlo, llegó a lo que hicieron con mi hija. Ella vivió en los EE.UU. Tiene una galería de arte aquí y para la feria Arco en España, un comité con una curadora argentina la descalificó para representar al país. Pero ella, por las suyas, se presentó directamente en España con su proyecto, y allí la seleccionaron. Pero acá se dijo que hubo una intervención oficial...

—¿Ya habló con su primo, el presidente Macri, sobre la venta?

—No, todavía no hablamos. Pero supongo que él ahora va a estar más tranquilo, porque la cuestión lo afectaba. Yo nunca participé en política, y los problemas arrancaron cuando  se presentó para presidente.

—¿Pero qué le decía que tenía que hacer?

—Nosotros no hablábamos de negocios ni teníamos relaciones comerciales, tenemos un vínculo familiar. Pero cuando hablamos de este tema, él me decía que no hacía falta vender la empresa, que tenía que actuar normalmente.

—¿Cómo afectaron las acusaciones de gestiones con el gobierno kirchnerista por el soterramiento del Sarmiento, involucrados por Odebrecht?

—Nosotros estamos a disposición de la Justicia, y ya dijimos que no tenemos nada que ver con eso. Nosotros no participamos de nada. La venta ya estaba en un proceso mucho más avanzado cuando surgió el tema.

—¿A qué se va a dedicar ahora?

—Soy arquitecto y me voy a dedicar a eso. Probablemente a los desarrollos inmobiliarios.

—¿Descarta cualquier negocio con el Estado?

—¡No, el Estado ya está! Esto, nada que ver con el Estado, será con el sector privado.

—¿Incluso cuando deje el gobierno Mauricio Macri?

—Absolutamente, esa etapa  ya está cerrada.


Cuando se terminó la paciencia oriental

—¿Los juicios y las denuncias contra la empresa pasan con la venta?

—Los que son personales son con las personas y eso continúa. El resto pasa todo.

—¿Conocía de antes a Marcelo Mindlin?

—Lo había visto una sola vez, en un evento empresario, creo que es un buen empresario.

—¿Por qué le vendió a Mindlin?

—La oferta la presentaron cuando ya estaban las negociaciones avanzadas con empresas chinas. China Railway Construcction hasta ayer seguían mandando cartas. Pero la decisión fue pasando por varios comités, e incluso lo tiene que aprobar el presidente. Literalmente, el presidente de China, y no se terminaba más el proceso.

—¿Fue sólo por una cuestión de tiempos que decidió por Mindlin?

—No, por la estructuración de la oferta.

—¿Lo satisface que haya comprado un grupo argentino antes que el chino?

—¡Sí! Sobre todo por la gente de la empresa. Estoy muy contento con eso.