POLITICA ENTREVISTA

Servini de Cubría: “No tendría que haber llamado a Estela”

En tres semanas, la jueza procesó a cuatro ex funcionarios, allanó la AFA y encontró al nieto de Carlotto. Vincula las críticas en su contra con las causas políticas.

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Foto:Presidencia

El martes, el Banco Nacional de Datos Genéticos le informó que había hallado al nieto de Estela de Carlotto. En 24 horas, la jueza federal María Servini de Cubría pasó de fundirse en un abrazo con la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo a ser el blanco de sus críticas por la filtración de la identidad del nieto Ignacio Hurban a los medios.

Era el cierre de tres semanas en que la magistrada había procesado a cuatro ex funcionarios del gobierno kirchnerista y dispuesto el allanamiento de la AFA para investigar su contrato con el Gobierno por  la transmisión de Fútbol para Todos.

Tras las acusaciones alrededor de Carlotto, la jueza se muestra dolida.

“Los casos que son tan fuertes, como escuchar a las víctimas del franquismo, te impactan, no te olvidas así nomás”

¿Con el caso Carlotto siente lo mismo?
—Este caso no es sólo este caso. Yo tengo 13 nietos ya recuperados en mi juzgado.

—Usted recuperó los primeros dos nietos en 1976 y 1977, cuando era jueza de menores y en aquel entonces le abrió las puertas a las Abuelas.
—Nadie les abría la puerta y en el 82 se las abrí yo. No había ADN en esa época.

—¿Cómo se buscaba un nieto sin un banco de muestras genéticas?
—No podías hacer absolutamente nada. En el 76 y 77, en los casos de Cecilia Méndez y Emiliano Huaravillo, a los chiquitos los entregaron con un papelito. “Soy Emiliano Huaravillo”. Lo mismo con Cecilia. Poníamos un aviso en el diario diciendo “presentarse familaires de Emiliano Huaravillo.” Ahí apareció la abuela. Después esos chicos pasaban a un tribunal civil para ser adoptados porque yo no podía dar la adopción a la abuela, daba tenencia provisoria.

—¿Cómo sigue ahora la causa del caso Guido Carlotto?
—Yo lo cité como testigo, Abuelas presentó un escrito pidiendo que no declare. Se dejó sin efecto, por ahora. Pero en todos los casos hay que ir a fondo con lo que pasó. Las Abuelas siempre fueron las primeras en pedir que fuéramos a fondo en todos los casos, eran las primeras en pedir que se cite a los supuestos apropiadores. ¿Porque es el nieto de Carlotto no podés ir a fondo? No. Con Rosa Roisinblit (vice de Abuelas) o Cecilia Viñas no se hizo así. Con Victoria Donda tampoco. Primero hay que ver dónde tuvo el hijo Laura. Un soldado dice que lo tuvo en el Hospital Militar. Hay que ver con qué militares estuvo en contacto en el lugar de detención, quién se lo saca a la madre. Vos no sabés lo que fue el caso Vildoza (un marino apropiador ligado al negocio del juego)...

—¿Cómo fue?
—Los Vildoza se habían apropiado del nieto de Cecilia Viñas. Detuvimos a la apropiadora antes de que intentara fugarse del país. Cuando le tomamos declaración indagatoria, la apropiadora me dice: “Yo fui muy feliz con este hijo”. Me tuve que contener, sólo le respondí: “Cómo me va a venir a hablar de felicidad cuando usted ha estado haciendo sufrir a otra persona”. Tuve que salir y entrar. A veces te da rabia y tenés ganas de decirles más. Pero me digo a mí misma: “Callate, que te van a recusar”. Fue el caso más difícil para mí, lo buscamos mucho. El nieto recuperado se fue a vivir a Inglaterra.

—¿Ir a fondo en este caso implica tener que empezar la investigación a partir de los padre de crianza o supuestos apropiadores?
—Tienen que aportar quién iba a ese campo, quién es el dueño. La pareja es la que tiene que saber quién les dio el bebé en las manos.

—Si los Hurban anotaron al bebé como propio, podrían haber cometido un delito. ¿Deberán declarar como testigos o como imputados?
—Es muy temprano todavía para saber. Lo habrán tenido de muy buena fe, porque si lo dice Estela debe ser así. Pero tienen que aportar los datos que tengan y hay que ver si se falsificó el acta de nacimiento.

—¿Cómo se filtró el nombre de Ignacio?
—Mirá... no lo sé. Yo le di toda la documentación y la foto que tenía a Estela. La foto no salió del expediente. El expediente quedó en el juzgado. La familia tiene también malestar con el Banco de Datos Genéticos. La doctora (Belén Rodríguez) Cardoso (presidente del ente) ha trabajado magníficamente en todos los casos. (Está enfrentada al Gobierno y Abuelas porque no quiere trasladar el banco de datos y limitar sus funciones.)

—¿A qué se debe esa interna?
—A que la doctora Cardoso es una profesional, y no la van a hacer hacer una cosa que no esté dentro de lo normal. Sé que están pasando momentos muy difíciles. En España nosotros necesitamos identificar huesos y hacer los ADN en las causas contra el franquismo. Allá no hay nada, les dijimos que busquen una forma de hacerlo. Qué avanzados estamos nosotros en materia de derechos humanos, ¿no? En España no tienen una doctora Cardoso.

—¿Se procedió diferente en este caso? ¿Cree que influye la política en las críticas que recibe?
—Y... justo estaba el allanamiento a la AFA... Pero yo no tengo la culpa. Me enteré de lo de Guido  a las 14.30. El procedimiento habitual en estos casos es que una vez que el Banco nos informa la confirmación del ADN, llamamos al nieto, lo citamos al juzgado. Llamamos a la abuela o a los familiares biológicos, los citamos al juzgado. Y en el juzgado les explicamos por separado el hallazgo y después los juntamos en la misma habitación. No tendría que haberla llamado a Estela, tendría que haber seguido con el secreto, traerlo al chico urgente al juzgado. Y hacer lo mismo que en los otros casos.

—Este año procesó a varios funcionarios ¿Por qué avanzan más rápido las causas políticas?
—No, es igual que siempre. Puede ser que algún juez avance ahora más que antes... lo de la efedrina lo estamos investigando hace mucho, también lo de Picolotti. Este juzgado tiene a la primera condenada de este Gobierno: Felisa Micheli.

—¿El Gobierno y la Justicia están pasando por una relación crítica?
—La Justicia está pasando una etapa crítica. Nunca estuvo tan dividida. Veo que los jueces están con la elección de los jueces de la magistratura, divididos: la lista Bordó, la Celeste, Justicia Legítima. Veo que hay un enfrentamiento que antes no existía. Dividir para reinar. Eso no quiere decir que antes los jueces te fueran a defender. No es una corporación.

—El Gobierno y otros sectores sostienen que son una corporación...
—¡¿Quién me ayudó a mí con el Yomagate?! ¿Ni me hablaban! El único abogado que me tocó la puerta para defenderme fue (el penalista Roberto) “el Flaco” Ribas. El sabía que me iban a procesar. Nadie me tocó la puerta. Ni la Asociación de Magistrados. ¿Sabés las veces que fui a pedir ayuda, por el Yomagate y cuando Diana Conti me denunció en el Consejo de la Magistratura por un cliente de ella? Era un disparate, ella era miembro del Consejo, abogada del imputado y me tuvieron tres años en un cajón. Los jueces no salen ni de su despacho, antes te juntabas, hablabas, hacíamos comidas en conjunto hasta con los de provincia. Los políticos creen que la Justicia se puede manejar y que se puede pedir impunidad política. Pero un expediente es un expediente, es un documento público, en el cual no te podés ir de la Ley.

—No todos los jueces se comportan con esa regla...
—Porque han tenido suerte, pero viene otro gobierno, los empieza a investigar, les mete una denuncia en el Consejo de la Magistratura y no zafan. ¿Por qué zafé yo del Yomagate? Muy fácil, porque no hubo una nulidad. Había desprolijidades, muchas, pero ninguna nulidad en el proceso.

—¿Por qué los jueces ya no salen del despacho?
—Yo creo que están todos asustados. Mire lo que nos hicieron. Si ella (Cristina Kirchner) puede nombrar a su nuera en Santa Cruz o pueden nombrar en un ministerio a quien se le dé la gana, por qué nosotros no podemos nombrar a nuestros secretarios, los interinos, los contratados.

—¿Siente que la frustrada reforma judicial avasallaba el poder de los jueces?
—Es un avasallamiento, sí. ¿Por qué me tienen que poner a mí a uno que ganó un concurso con una Lotería? Si yo ya sé que los concursos son todos truchos.



Emilia Delfino