POLITICA A LA BUSQUEDA DE CONSENSOS

Sin mayorías, los jefes del Congreso van a ser decisivos para el futuro presidente

Mauricio Macri o Daniel Scioli deberán prestar especial atención también a cargos determinantes.

Foto:Infografía G.P.

A la hora de armar la estructura del próximo gobierno, Mauricio Macri o Daniel Scioli deberán prestar especial atención también a cargos determinantes en el Congreso, como la presidencia de la Cámara de Diputados o la provisional del Senado. Con un Poder Legislativo multicolor, en el que ninguno tendrá mayorías, esos puestos serán claves a la hora de articular alianzas con otros bloques parlamentarios.

Para Macri el desafío será mayor, sobre todo por tener una amplia desventaja en el Senado. En Diputados, Cambiemos parte con un interbloque de 88 diputados, que hoy se distribuyen en 43 radicales, 41 del PRO y 4 de la Coalición Cívica. Sin embargo, la designación de legisladores como funcionarios de un eventual gobierno nacional puede generar renuncias y que ese equilibrio cambie.

Las negociaciones con los más de cuarenta diputados del peronismo no kirchnerista, en ese escenario, serán clave. Por eso en el macrismo ya se habla de que el presidente de la Cámara será Emilio Monzó, uno de los armadores de Cambiemos y de buen vínculo con peronistas de diferentes espacios. Puertas adentro del frente también será clave cómo termina de conformarse el interbloque. Mario Negri y José Cano pueden ser los conductores del radicalismo y Patricia Bullrich, de la bancada macrista.

En el bando kirchnerista, después de las elecciones del 25 de octubre bajaron las discusiones sobre las eventuales designaciones. En su momento, José Luis Gioja y Eduardo “Wado” De Pedro sonaban como posibles presidentes de la Cámara. Sin embargo, se especulaba con que el sector de La Cámpora no tendría un rol preponderante. En el nuevo esquema, ese espacio nucleará a una treintena de diputados, que probablemente se convertirán en el faro de referencia para el kirchnerismo más duro. Máximo Kirchner, Axel Kicillof, Andrés Larroque serán las caras más conocidas.

El resto del Frente para la Victoria podrá dividirse entre los que responden a un gobernador y los que no. Los primeros dependerán del vínculo que los mandatarios de sus provincias entablezcan con el presidente que resulte electo. Incluso con Macri, entre esos sectores podría haber decisiones atadas a las negociaciones de la Casa Rosada.

El mismo pulso se supone que se vivirá en el Senado. Allí, el Frente para la Victoria seguirá teniendo los números suficientes para manejar el ritmo de las sesiones. Una discusión central se dará en torno a la figura del presidente provisional, segundo en la línea sucesoria. Si Gabriela Michetti llega a ser vicepresidenta –y titular del Senado– los radicales aspiran a colocar a uno propio en ese lugar, pero para eso deberá darse un primer acuerdo con el peronismo, que debería aceptar que continúe la tradición de que ese lugar lo ocupe un oficialista a pesar de no tener mayoría en el cuerpo.

Con Scioli presidente, su mayor preocupación estaría en Diputados, donde debería apuntar a los peronistas no kirchneristas.



Gabriel Ziblat