POLITICA EL CRIMEN DE MARIANO FERREYRA

Sorpresa y decepción por el fallo que condenó a Pedraza a 15 años de cárcel

Tras explicar sus fundamentos, el Tribunal Oral Federal 21 impuso esa pena al líder de los ferroviarios y a su segundo, “el Gallego” Fernández. Para el tirador, Cristian Favale, 18 años.

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José Pedraza se inclinó hacia adelante cuando escuchó la pena que acababan de dictarle. Había sido condenado a 15 de años de prisión por haber sido partícipe necesario del crimen que terminó con la vida de Mariano Ferreyra. El 20 de octubre de 2010 una protesta de trabajadores tercerizados había sido atacada por una patota compuesta por ferroviarios y sicarios. Pedraza acababa de ser condenado por tal hecho. Quizás recordaba lo perdido: había llegado a ser el jefe máximo del sindicato Unión Ferroviaria, manejaba empresas donde explotaba a ferroviarios, era millonario. El ataque de Barracas que había matado al militante del Partido Obrero produjo que tan sólo se convirtiera en un reo.A su lado, Juan Carlos “El Gallego” Fernández, su segundo, recibía la misma condena. Más allá, Pablo Díaz –jefe de la patota– recibía la pena de 18 años, igual sanción que percibirían Cristian Favale, un barrabrava del club Defensa y Justicia y Gabriel Sánchez, ferroviario con antecedentes en la barra de Racing  Club. Se daba por comprobado que ambos habían disparado las balas de plomo que mataron a Ferreyra, hirieron gravemente a Elsa Rodríguez –militante del PO, afásica y hemipléjica desde que una bala se alojara en su cabeza–, e hirieron a dos manifestantes más.

Según los jueces, los policías habían garantizando a los delincuentes que no iban a obstruir su accionar. Los comisarios Luis Osvaldo Mansilla y Jorge Raúl Ferreyra fueron condenados a diez años de prisión por ser cómplices del delito. También se condenó a 8 años Claudio Alcorcel, reclutador de la patota, y a 11 años a Jorge González y Francisco Pipitó, quienes amenazaron a un equipo televisivo para que no filmara el crimen. Hubo penas menores y excarcelables para otros policías y absoluciones para otras personas que habían sido acusados de ser parte de la patota. Los familiares de los acusados comenzaron a insultar a los jueces desde el piso superior que les había sido reservado. Favale se levantó de su silla y acusó: “Se están riendo de mi familia”. El caos se incrementó. Los jueces decidieron desalojar a los familiares para continuar la lectura del fallo.

“Es un fallo contradictorio –opinó Jorge Altamira, líder del Partido Obrero, organización en la que militaba Ferreyra–. El juez Días, luego de demostrar en la argumentación el delito conjunto e intencional, presentó unas falacias que aminoraron las penas. Decir que a la Unión Ferroviaria no le convenía un muerto y disminuir la condena por eso es un absurdo. Al condenar a los comisarios reconoce la zona liberada, pero detiene allí la pena para no inculpar al poder político. Pero Pedraza fue condenado. Rechazamos el fallo, pero no nos vamos con las manos vacías”. Altamira anunció que apelarán.

 

“La bala rozó a Néstor y a mí”

“La bala que mató a Mariano Ferreyra rozó el corazón de Néstor, como también el de los ferroviarios y principalmente el mío”. Estas fueron algunas de las palabras que eligió el presidiario condenado a 15 años de cárcel. La sesión judicial había comenzado con la cesión de la palabra por parte de los jueces a Pedraza, un derecho que tienen los procesados antes de que el tribunal delibere. El ex líder de los Ferroviarios se dirigió a la madre de Ferreyra: “Jamás promoví, imaginé, ni tuve nada que ver con el desgraciado crimen de su hijo, que me ha dolido como padre tanto como a usted –dijo–. Lamento que la consigna de Justicia por Mariano se haya convertido miserablemente en ‘Perpetua a Pedraza’ por motivos políticos que ayudan a candidaturas”. Luego se refirió a los montos indemnizatorios de la demanda civil  sospechando de la familia de Ferreyra.



Diego Rojas