POLITICA UNA COALICIÓN BAJO PRESION

Temor en UNEN por las jugadas de los radicales

Foto:Cedoc

Más allá de que el foco mediático está puesto en las declaraciones de Elisa Carrió sobre la necesidad de realizar un acuerdo amplio que incluya al macrismo, la principal atención en UNEN va a estar en cómo termine actuando el radicalismo. Por su estructura nacional es tentado permanentemente tanto por el PRO como por el massismo, que justamente tienen problemas a la hora de mostrar un armado en todos los rincones del país. Los antecedentes para que los socios de UNEN duden de los radicales no ayudan: en 2011 el partido cerró con Francisco de Narváez y en 2007 con Roberto Lavagna.

Para mayores divergencias dentro de UNEN, el motivo principal que lleva a Carrió a abrirse a Macri es el temor que le inspira Massa, a quien identifica como una continuidad en el poder del PJ, que describe como “mafioso y narco”. Sin embargo, sectores del radicalismo no tienen la misma visión sobre el diputado y ex intendente de Tigre. De hecho, hay varios que se sientan a negociar con él para ratificar los acuerdos que ya tienen con los referentes massistas en sus provincias. Advierten, sin embargo, que son “orgánicos” respecto de las candidaturas nacionales.

Esta semana compartieron un almuerzo seis candidatos a gobernadores del radicalismo que tienen muchas chances de ganar en sus distritos. Allí estaban Gerardo Morales (Jujuy), José Cano (Tucumán), Eduardo Costa (Santa Cruz), Julio Martínez (La Rioja), Francisco Torroba (La Pampa) y Ricardo Buryaile (Formosa). El objetivo era unificar posiciones de cara a lo que definen como embestidas, sobre todo del macrismo, para obligarlos a presionar en la definición nacional. “Si insisten les podemos decir que en nuestras provincias cerramos con Massa y listo”, advierten.

Lo cierto es que la mayoría de ellos ya vienen compartiendo alianzas con el macrismo y el peronismo disidente en sus distritos. Y pretenden que esos armados lleguen íntegros al momento de la elección, para así tener más chances de llegar a la gobernación. La definición sobre alianzas presidenciales la dejan en manos de la Convención Nacional.

Esas debilidades fueron las que llevaron al radicalismo a realizar acuerdos con fuerzas que no son las tradicionalmente definidas como “afines”. En 2011, Ricardo Alfonsín decidió llevar a De Narváez como candidato a gobernador bonaerense, convencido de que le aportaría más votos. Fracasó. En 2007, se armó una fórmula presidencial peronista-radical (Lavagna-Morales) para enfrentar al kirchnerismo. Salieron terceros, detrás de Carrió.
“El radicalismo es el que tiene la mayor responsabilidad de que se fortalezca UNEN”, reconoció un dirigente de la UCR.

El próximo domingo, en Mendoza, los candidatos presidenciales de UNEN se volverán a mostrar juntos. Y aspiran a que el fortalecimiento del espacio deje de ser sólo discursos.



Gabriel Ziblat