POLITICA TENSION POR LA EX BOTNIA

Timerman prepara para la Presidenta un menú de represalias contra Uruguay

A través de una nota confidencial, el canciller pidió a su gente propuestas para responder al aumento de la producción de la planta UPM. Serán presentadas ante Cristina Kirchner para definir los próximos pasos.

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Foto:Cedoc

El ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman, envió el martes por la noche una notificación confidencial a todas las áreas económicas y políticas de su cartera que atienden temas relacionados con Uruguay. Les solicitó que preparen un menú de opciones para golpear intereses del país vecino que será puesto en consideración de la presidenta, Cristina Kirchner, para responder a la decisión del gobierno uruguayo que autorizó a la pastera UPM, ex Botnia, a aumentar su cuota de producción.

La circular, a la cual tuvo acceso PERFIL, confirma así lo declarado por el propio canciller, quien indicó que “la Argentina considera que ya se han agotado todas las posibilidades de seguir dialogando, más que nada de este aumento intempestivo de la producción de Botnia, que no lo esperábamos, fue sin aviso, sin nada, como si fuera en una zona que no es fronteriza”.

En paralelo a la anunciada demanda frente a la Corte Internacional de La Haya, Timerman quiere contar con alternativas que le permitan infringir represalias directas contra el país vecino. “Quiere mostrar que él puede dar pelea como lo hace el ministro de Economía Axel Kicillof en otras áreas”, interpretó uno de los diplomáticos que recibió la instrucción.

El economista estrella del Gobierno colonizó en los últimos años el sector económico del ministerio encargado de las relaciones exteriores con personas de su confianza y lidera las acciones del Gobierno frente al desafío de los fondos buitre. En este marco, el canciller espera elevar su propio perfil mostrando una actitud combativa en el conflicto con Uruguay, aseguraron a PERFIL fuentes de Cancillería al tanto de las gestiones.

El 12 de junio, la empresa finlandesa UPM informó que su planta ubicada en la localidad uruguaya de Fray Bentos (ex Botnia) había recibido la autorización del gobierno para aumentar su producción hasta 1.365.000 de toneladas anuales. En octubre de 2013, el gobierno del presidente José Mujica había autorizado un aumento de un millón a 200 mil toneladas anuales. El breve comunicado de la empresa indicaba que se habían cumplido todos los requerimientos del “Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente”.

Un día después, Timerman envió una nota a su par uruguayo Luis Almagro donde informaba que iniciaría acciones ante la Corte de La Haya por la “ruptura unilateral del mecanismo de información y consulta previa establecido” en el Estatuto del Río Uruguay, “que se encontraba en pleno desarrollo en octubre de 2013 cuando fue interrumpido de manera arbitraria por su gobierno”. Almagro respondió que la acción de su gobierno se ajustaba al derecho vigente y evaluó que acudir a la corte internacional es una medida “desproporcionadamente costosa, infundada y atenta contra el principio del cumplimiento de buena fe de los tratados internacionales”. El lunes pasado se anunció a los representantes argentinos en la Comisión Mixta de Salto Grande que se cobraría peaje a los autobuses y camiones que crucen por el paso fronterizo, que deberán ahora pagar 150 dólares de peaje. A pesar de que muchos entrevieron la primera “represalia”, esta medida no está relacionada con la iniciativa del canciller.

El fuerte golpe que significa este conflicto para las relaciones entre Argentina y Uruguay se dejó ver el último fin de semana durante el encuentro del G77+China en Bolivia, cuando Cristina Kirchner evitó abordar el tema con su par José Mujica. No hubo encuentro bilateral, ni charla informal como solía ocurrir en este tipo de encuentros.

Timerman fue el encargado de aclarar a la prensa que el conflicto no sería abordado en ese contexto ya que, argumentó, la cumbre era “multilateral”. Sin embargo, la última reunión bilateral contradice su argumento. En enero, durante otra cumbre de la Celac, en Cuba, los presidentes habían realizado una reunión en la que abordaron el conflicto.

Consciente de la necesidad de gestos para evitar las previsibles represalias argentinas, Mujica fue el mandatario latinoamericano que salió con más firmeza a defender la posición del país contra los fondos buitre.



Aurelio Tomas