POLITICA LOS MOTIVOS DETRAS DE LA CITA EN OLIVOS


Tinelli se esperanza con la ayuda judicial de Macri

Enfrenta un juicio por la falta de aportes de la productora Ideas del Sur. Los cargos se podrían agravar si se lo vincula a la investigación en torno al movimiento de fondos del Grupo Indalo, del kirchnerista Cristóbal López.

El Presidente y el conductor sellaron la paz en un encuentro en la quinta de Olivos movidos por diferentes necesidades.
El Presidente y el conductor sellaron la paz en un encuentro en la quinta de Olivos movidos por diferentes necesidades.
Foto:Télam
Mauricio Macri y Marcelo Tinelli firmaron una tregua por cruda necesidad. El Gobierno para evitar quedar asociado a los ataques contra el conductor. Tinelli tiene sus propias razones apremiantes: se esperanza con resolver, con el apoyo del macrismo, las amenazas judiciales que lo acechan en el fuero Penal Económico. Hasta ahora son sólo esperanzas.

El juez Rafael Caputo debe decidir si acepta el pedido para que Tinelli sea llevado a declarar. No como testigo sino como sospechoso de haber cometido un delito. El pedido surgió del abogado Gonzalo Espinosa Paz, quien representa a empleados de la productora Ideas del Sur, por la presunta retención indebida de aportes previsionales desde noviembre de 2013. Ese mismo año, el Grupo Indalo de Cristóbal López compró la productora de Tinelli y lo salvó, con ayuda kirchnerista, de las dificultades económicas que se avecinaban.

La denuncia es contra López, su socio Fabián De Sousa y Tinelli, quien era presidente de la productora cuando comenzaron a evadirse los pagos. El conductor fue presidente de la productora hasta abril de 2016, cuando terminó de vender las acciones que le quedaban. Ahora está inquieto. Incluso llamó al abogado denunciante en busca de una solución. Por ahora no la encuentra. En forma paralela avanza otra investigación, en manos del juez Julián Ercolini, por los $ 8 mil millones en impuestos que adeuda al Estado el Grupo Indalo, dueño de Ideas del Sur. Si se demuestra que, más allá de la falta de pago de impuestos, el dinero se usaba como parte de una asociación ilícita que giraba fondos de una compañía a otra, el delito puede ser mucho más grave y la productora podría quedar en la mira como parte de la misma red. A su vez, la jueza Verónica Straccia investiga la falta de aportes de otras empresas del Grupo Indalo y ya llevó a declarar a López y De Sousa.

El Gobierno se muestra poco predispuesto a defender a quien apostó con negocios y pantalla al triunfo de Daniel Scioli. En un principio buscó minimizar el malestar por el sarcasmo del director. Pero todo lo que se había planeado desde la comunicación lo destruyó Macri con un rapto de honestidad ante Joaquín Morales Solá al quejarse porque lo imitaba “de mala manera” y justificar como espontáneos los ataques en las redes. Con tanta mala suerte que, en la misma jornada, PERFIL revelaba los detalles del informe encargado por Tinelli que demostraba que el ataque en Twitter había sido lanzado en forma automática por call centers. La combinación tiraba a la basura toda la estrategia que había montado el equipo de comunicación para mostrar una imagen de tolerancia y comprensión. Hubo que volver a entrenar al Presidente.

Con el encuentro en Olivos, el conductor logró recuperar canales de diálogo con un gobierno que entreveía detrás de sus peligros judiciales. El problema para Tinelli es que el macrismo funciona de forma diferente al kirchnerismo. El conductor extraña los tiempos en que aquello que acordaba con Carlos Zannini se replicaba en el resto del poder. Fue allí, a metros del despacho presidencial, donde por ejemplo se cocinó la compra de la productora de Tinelli por parte del empresario kirchnerista Cristóbal López.

El papel de Zannini no encontró continuidad en la administración de Macri. El Presidente puede palmearle la espalda y decirle que le gustaría verlo en la conducción de la AFA, sin que luego mueva un dedo para convencer a su amigo Daniel Angelici de que lo lleve a la práctica. Resignado con el fútbol, ahora espera que la ayuda llegue en el plano judicial.


Por Damián Nabot