POLITICA AMADO BOUDOU DETENIDO

Lejos de Boudou, Cristina viajó a Río Gallegos para el bautismo de sus nietos

Luego de la ceremonia, la senadora electa almorzó en un restaurante céntrico con su familia.

Cristina tras el bautismo de su nieto en Río Gallegos.
Cristina tras el bautismo de su nieto en Río Gallegos. Foto:Télam.

Tras la detención del exvicepresidente Amado Boudou, la senadora electa Cristina Fernández de Kirchner viajó a Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz, donde hoy asistió al bautismo de sus nietos y almorzó en un restaurante céntrico sin hacer declaraciones. La expresidenta ingresó a la Parroquia San Juan Bosco después de las 12 y permaneció diez minutos más luego de que el párroco Miguel Robledo bautizó a Néstor Ivan y Emilia, los hijos del diputado Máximo Kirchner y de la ministra de Salud de la provincia, Rocío García

Luego, la familia se dirigió a un restaurante ubicado frente a la iglesia para almorzar. El ex gobernador interino y consuegro de la ex mandataria, Héctor Marcelino García, también compartió la mesa.  Luego de dos horas, Cristina se retiró por la puerta de atrás sin hacer declaraciones. En ese momento, algunas mujeres que se acercaron al lugar le gritaron "chorra" y le reclamaron "devolvé la plata". 

Según publicó la agencia Télam, el auto que la transportó y las camionetas de custodia se dirigieron luego hacia su domicilio en la calle Mascarello, donde permanece desde el viernes por la noche. La libertad de la ex presidenta, pese a los fueros en su rol de senadora electa, también podría peligrar. Ya pusieron preso la semana pasada al ex ministro Julio De Vido –diputado desaforado– y ahora a Boudou, ampliando criterios para rechazar excarcelaciones por los nexos de los imputados de corrupción con áreas de poder. 

Cristina marcha a juicio oral por la megacausa de la obra pública, está procesada por Los Sauces, será indagada este jueves por Hotesur y espera un seguro procesamiento del juez Claudio Bonadio en la causa por el encubrimiento a Irán en el caso AMIA. Tiene motivos de sobra para temer un efecto dominó. El Gobierno, mientras tanto, miró la jugada azorado.