POLITICA LA PRODUCTORA DEL RELATO

Tras la pelea con Tinelli, el fútbol vuelve a quedar a cargo de La Corte

El Gobierno volvió a elegir a la empresa que cubre los actos del kirchnerismo desde 2003. La contrató sin que compitieran otras.

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Superado el “siamo fuori della copa” de los tuits de Marcelo Tinelli, el Gobierno vuelve a confiar en La Corte SRL para televisar gratuitamente los partidos de fútbol. Por leales, por históricos, por eficaces tanto en los aspectos técnicos como políticos, y sobre todo por haber acompañado a Néstor Kirchner en la cobertura de actos y campañas desde 2003, los hermanos Pablo y Daniel Monzoncillo –dueños de la productora– lo lograron de nuevo. Su empresa se quedó por “contratación directa” con la transmisión técnica y periodística del Fútbol para Todos.

A partir de ahora, aunque ya lo viene haciendo desde el arranque del torneo Nietos Recuperados Final 2014, Copa Raúl Alfonsín, La Corte se encargará de “la producción general, dirección periodística, producción artística, relatores, comentaristas, directores de cámaras, todos ellos dentro del programa Fútbol para Todos, dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros”.

Así figura en el Expediente 1-3736/2014, que autoriza la contratación directa 10/2014 sin competencia entre oferentes, firmado el 27 de febrero de 2014 y difundido por Eliminandovariables.com.

El sitio da cuenta de fuentes que aseguran que el monto total del contrato rondaría los $ 18 millones anuales.

La adjudicación no resulta sorprendente, en realidad, porque la empresa se encarga de la producción general de las transmisiones futboleras desde 2009, cuando la AFA rompió con el Grupo Clarín y el Gobierno sumó uno de sus hitos culturales favoritos: liberó y popularizó los goles.

Desde entonces, la productora coordina y dirige las transmisiones, aunque suele subcontratar a otras empresas, incluida TyC Sports. Así, la contratación directa de La Corte es una consecuencia previsible del sainete con Tinelli, quien a caballo de la empresa Ideas del Sur –comprada recientemente por el empresario del juego Cristóbal López– imaginaba una transmisión a la europea, adornada tecnológicamente, en una mezcla de PlayStation y Champions League. Pero, sobre todo, una emisión limitada al idioma del fútbol: pelota, tiro libre, cabezazo y off side. Sin bajadas de línea en el entretiempo ni metáforas sobre un mediocampista entusiasta que “lucha como luchaba el flaco Néstor” o “se entrega como lo hicieron las Madres y las Abuelas”.

Porque para Tinelli, fútbol, política, show y negocios debían presentarse al gran público como casilleros independientes. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, también lo entendió así. Pero Hebe de Bonafini no, y Máximo Kirchner tampoco. Y entonces llegó el “siamo fuori della copa” de Tinelli y abandonó sus deseos de incorporar animaciones en 3D y cambiar el logo oficial.

Ahora tendrá el monopolio de un negocio que debería haber compartido con Tinelli. Porque si bien nunca se aclaró del todo, el vicepresidente de San Lorenzo se iba a encargar especialmente de la parte artística y periodística de la transmisión; aunque su desembarco venía con promesa de ampliarse a la parte de los “fierros” de la televisación.

Pero se terminó de golpe la posibilidad de convivencia entre Tinelli y el Gobierno: como desde 2003, el servicio del fútbol oficial lo garantizará La Corte.



Andres Fidanza