POLITICA MISION DE NACIONES UNIDAS


Un argentino dirigirá el desarme de las FARC

El general Pérez Aquino comandará a un cuerpo que acompañará el proceso de paz fimado con la guerrilla colombiana. Forma parte del compromiso de Mauricio Macri asumido con su colega Juan Manuel Santos.


Foto:cedoc

El general de brigada Javier Pérez Aquino será el encargado de dirigir la misión de observadores que acompañarán el desarme de la guerrilla colombiana. Comandará, en una misión civil durante la que no usará su uniforme, un grupo de cuarenta observadores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Forma parte del esfuerzo, fijado como prioritario por el Ministerio de Defensa y la Cancillería, para contribuir al acuerdo de paz entre las FARC y el gobierno de Colombia. Aún no se ha emitido un pedido formal desde ese país, un paso necesario para que adquiera carácter oficial la misión. Sin embargo, fuentes oficiales confirmaron el rol que tendrá el militar argentino que, antes de asumir la misión, se desempeñaba como comandante de la Brigada de Monte XII en la Argentina.
Pérez Aquino ya está instalado entre Colombia y Cuba, lugar donde se desarrollan las negociaciones de paz entre la guerrilla más antigua de América y el gobierno de Juan Manuel Santos. El embajador argentino en Colombia, Marcelo Stubrin, comentó que el militar “estudió en Estados Unidos, en Brasil y en China, también fue distinguido con la medalla de las Naciones Unidas; es un militar destacado cuyos antecedentes lo hicieron ser escogido por el señor Jean Arnault, quien es el responsable político de la misión del Consejo de Seguridad”.
Los observadores deberán actuar en las denominadas “zonas transitorias de normalización”, que serán las áreas donde se concentrarán las tropas de la FARC que se desmovilicen. También deberán elaborar un informe al Secretario General de la ONU, para que éste lo presente al Consejo de Seguridad.
Argentina tiene una contribución limitada a los esfuerzos de paz de las Naciones Unidas en el mundo. En la actualidad, el país contribuye con 338 efectivos. Muy por debajo de Uruguay (1.472) y Brasil (1.303); y detrás de Chile (425). El único país del Cono Sur que contribuye con menos efectivos que Argentina es Paraguay, que aporta unos 118 efectivos.
Los aportes argentinos se distribuyen en unas siete misiones, pero la mayoría de ellos se encuentra desplegada en Chipre (266) y Haití (56). En otras cinco misiones (Sahara Occidental, Sudán, Liberia, Costa de Marfil y Siria), aporta entre tres  y cuatro efectivos, ninguno de los cuales son tropas militares, ya que se trata de especialistas u oficiales de policía.
La intención de las Naciones Unidas es que la Argentina comience a participar de las misiones en Africa con aporte de tropas. El continente concentra el mayor número de misiones de Cascos Azules de la ONU. También es allí donde se desarrollan algunas de las operaciones más difíciles. Por el momento, ni el Ministerio de Defensa ni la Cancillería puede confirmar si la intención será correspondida en lo inmediato. Una oportunidad se podría abrir si el proceso de paz en Chipre prospera y los efectivos allí desplegados son retirados. En tanto, otros países de América Latina están sumando esfuerzos en Africa, como Uruguay, Guatemala y Perú.

 

La ONU espera mayor contribución del Gobierno

Hervé Ladsous es desde hace cinco años el responsable de las operaciones de paz de las Naciones Unidas. Esta semana visitó Buenos Aires y se entrevistó con los ministros de Seguridad, Defensa y Exteriores. En diálogo con PERFIL, apuntó a una posible ampliación de la participación argentina en las operaciones y habló sobre la candidatura de Susana Malcorra a la secretaría general de la ONU.

—¿Cambió la Argentina su política a partir del nuevo gobierno?
—Creo que cambió. Argentina ha estado haciendo un muy buen trabajo, aunque con volúmenes más bajos que en otros años. Ahora hay una intención de hacer y contribuir más.
—¿Por qué un país como la Argentina debe participar?
—Estamos trabajando en crear un cuerpo de observadores en Colombia. Es un modo de contribuir en un problema que no es sólo de Colombia, porque afecta a toda la región.
—¿Cree que Malcorra es una buena candidata y que cuenta con posibilidades?
—Ella es una vieja amiga, así que no puedo opinar objetivamente. Trabajamos juntos por dos años y siempre fue un placer. Le deseo lo mejor, pero son los miembros quienes van a decidir…
—Es difícil, hay otros diez candidatos.
—Nadie llega al nivel de ser presentado como candidato si no son contendientes fuertes. Todos tienen experiencia, dedicación y compromiso. Es un proceso y veremos cómo sale.
—Se cuestionó su trabajo y el de Malcorra, entre otros funcionarios, por la reacción frente a abusos ocurridos en la República Centroafricana.  ¿Cuál es su respuesta?
—Es nuestro trabajo. Estas acusaciones que están siendo investigadas, si son comprobadas, son algo lamentable que nunca deberían haber ocurrido. Cuando supimos sobre el problema, actuamos. Hay cero tolerancia. También debemos apuntar a cero casos.



Redacción de Perfil.com