POLITICA EL ORIGEN DEL ‘NIEMBROGATE’

Una filtración interna desató una crisis en la recta final de la campaña de Macri

Sostienen que un entregador le facilitó información al kirchnerismo sobre los contratos de Niembro. 

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Foto:Cedoc

La renuncia de Fernando Niembro como primer candidato a diputado nacional de la alianza Cambiemos en la provincia de Buenos Aires abrió una grieta en el seno del PRO y desató una de las peores crisis desde que Mauricio Macri arrancó la carrera por la presidencia. En los últimos días, de hecho, en la sede del gobierno porteño se inició una cacería para identificar al responsable de haber filtrado la documentación que terminó afectando la campaña. Pases de factura, ataques a los responsables de la comunicación partidaria, reuniones para definir los pasos a seguir dado el nivel de incertidumbre y largas catarsis completaron una semana olvidable para el PRO.

“Sé de dónde viene, estos tipos tienen una oficina en la (ex) SIDE con pibes de La Cámpora que están todo el día armando carpetazos”. Ofuscado, con un sentimiento de derrota infrecuente, Macri intentaba encontrarle explicación al caso que sacudió su gobierno y, en especial, su candidatura. La frase, que repitió ante su mesa chica esta semana, resume lo que circula en la Ciudad: que fue un “topo” que filtró al kirchnerismo información sobre el tema Niembro. Según confiaron en el PRO, ya habría sido despedido por su presunto vínculo con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

El caso generó temor a caer en las encuestas e hizo mucho ruido hacia el interior del macrismo: hay quienes cuestionaron la estrategia de no haber “salido antes” a hablar, y otros que hubieran preferido sostener a Niembro y “entregar” a algún funcionario porteño. “Iba a ser menos costoso que bajar al que encabeza la lista”, razonó un dirigente.

Las críticas del partido le llovieron al secretario general, Marcos Peña, a quien acusan de haber tenido pocos reflejos ante la situación y también de haber dejado sin “libreto” para enfrentar los micrófonos a distintos dirigentes el día de la renuncia del periodista. Cerca de Peña, en tanto, aseguran que no creyeron que el tema escalaría tanto y que Macri intentó durante 15 días que el ahora ex postulante no se bajara. “Teníamos que negar todo, como hace el peronismo”, completó a PERFIL uno de los candidatos a intendente del PRO.

Cambio de estrategia. De todos modos, el tema caló hondo en la campaña: lo sacó de agenda a Macri y fue un “cimbronazo”, según describieron varios ministros. Los hechos provocaron, además –luego de autocríticas y discusiones sobre los errores en la campaña–, que se decidiera poner fin a la postura de no confrontar para pasar al ataque y responder a las chicanas. Uno de los primeros en hacerlo fue Rogelio Frigerio, presidente del Banco Ciudad y jefe de la campaña en Entre Ríos, quien ayer aseguró que “el oficialismo a través de sus operaciones berretas quiere embarrar nuestro mensaje de cambio, libertad, progreso y desarrollo. Lo escuché a Aníbal Fernández refiriéndose públicamente a la situación de Niembro; antes debería explicarnos su situación personal, y explicarles a los argentinos qué pasó con las facturas truchas de Skanska; la compra de tierras fiscales a valores irrisorios en Santa Cruz; las viviendas de Schoklender; la vinculación de Boudou con la empresa Ciccone, o la relación de Máximo Kirchner con Hotesur, y podría seguir una hora más enumerando hechos de corrupción del kirchnerismo”, agregó Frigerio.

El cambio de estrategia muestra el desconcierto por el caso y también la idea de que, de ahora en más, no bastarán las propuestas para intentar asegurar un ballottage sino que, además, Macri deberá imponer un nuevo vocero para su campaña en la Provincia. María Eugenia Vidal recogerá el guante y estará más presente en el debate público, e intentarán dar más vigor a los candidatos a intendente con chances, como Néstor Grindetti (Lanús), Martiniano Molina (Quilmes), Nicolás Ducoté (Pilar) y Ramiro Tagliaferro (Morón), entre otros



Patricio Navarra / Ezequiel Spillman