POLITICA GOBIERNO

Una nueva estrategia para atravesar el último fin de año

La experiencia será un factor clave. El oficialismo deberá privilegiar la atención a los problemas sobre el cálculo político. 

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Foto:Cedoc

En los próximos dos meses la gestión de Cristina Kirchner enfrentará por última vez el desafío de superar el complicado horizonte político que trae diciembre. Llega a estas fechas con el recuerdo fresco del mes más complicado que vivió el ciclo de gobierno iniciado en 2003, cuando los cortes de luz, las protestas policiales y los saqueos desencadenaron en 2013 un temporal que el Gobierno no supo capear. La conflictividad social dejó entonces un saldo de al menos 13 muertos. Hasta el día de hoy es un dato que no se conoce con precisión, y muchos estiman que se buscó reducir el número de fallecidos imputados a los saqueos y el conflicto policial, como ocurrió en el caso de la inundación de La Plata de 2012. También hubo centenares de heridos y pérdidas económicas que la Cámara Argentina de Empresas estimó en 560 millones de pesos.

La situación en las calles de Córdoba, con grupos claramente organizados que coordinaban saqueos, mostraron que la penetración de bandas delictivas en todos los estratos sociales puede perfilar situaciones de mayor complejidad a las que se vivieron en 2001 y 1989. Las relaciones entre los negocios del narcotráfico y las fuerzas policiales también agregan un ingrediente preocupante al panorama social de volatilidad propio del fin de año en la Argentina.  

Otro dato importante, en este caso para marcar diferencias con el año pasado, es que la situación económica se agravó. A la pérdida de poder adquisitivo, producto de la inflación, se sumó en los últimos meses la preocupación por los despidos y las suspensiones.

Hay, sin embargo, una serie de datos alentadores. El primero es la experiencia. El Gobierno ya sabe lo que ocurrirá si privilegia el cálculo político –o las maquinaciones sobre conspiraciones– a la atención puntual de los problemas como el que surgió en Córdoba el 3 de diciembre de 2013, oportunidad en la que el Ejecutivo decidió no enviar gendarmes y desencadenó un vendaval en todo el país.

En esta oportunidad, el Gobierno asegura estar preparado para responder a cualquier demanda de asistencia, también se está trabajando para evitar cortes de luz que puedan motivar protestas. Se espera, a partir de estos datos, una actitud distinta a la del año pasado, cuando la Presidenta decidió festejar los treinta años de democracia con música y baile en Plaza de Mayo, a pesar de que por esas horas crecía el número de víctimas fatales.



Aurelio Tomas