POLITICA RELACIONES BILATERALES

Una visita de Putin con mensajes a EE.UU.

El premier ruso arribará al país el 12 de este mes para reunirse con Cristina Kirchner. Los expertos coinciden en analizarla a la luz de las tensiones con los Estados Unidos y en el interés argentino por conquistar aliados.

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Foto:Telam

El presidente ruso Vladimir Putin llegará a la Argentina el próximo 12 de julio. Será la segunda visita de un jefe de Estado de ese país en cuatro años. En este caso, ocurre en un contexto de fuertes diferencias de ambos países con los Estados Unidos.

Argentina enfrenta el problema de la deuda tras los fallos de la Justicia norteamericana y Rusia se encuentra en el peor momento de su relación con occidente, desde 1991, por las diferencias sobre el conflicto civil en Siria y la anexión de Crimea.

Desde el Gobierno, se presenta el viaje de Putin como un signo de la importancia de la Argentina, mientras que ex funcionarios de Cancillería la vinculan con las diferencias que ambos países tienen con Estados Unidos y dudan sobre la posibilidad de acuerdos de relevancia.

“Putin precisaba, en un momento de relativo aislamiento, mostrarse en el mundo y, después de todo, por qué no América Latina”, evaluó el ex canciller de la presidencia de Raúl Alfonsín, Dante Caputo.

Desde su perspectiva, la visita “no va a arreglar los problemas que tiene Argentina con Estados Unidos y occidente, sino que va a ser perjudicial”. En tanto, puso en cuestión la posibilidad de que se lance una alianza estratégica “porque los grandes acuerdos no se producen al final de los gobiernos, no tiene sentido un acuerdo estructural con una administración que tiene un año de vida por delante”. “Habrá que esperar para conocer si algún acuerdo importante resulta de esta visita”, agregó Caputo.

Por su parte, el ex vicecanciller de Guido Di Tella durante el menemismo, Andrés Cisneros, evaluó que “la relación con Rusia tiene que ser una política estructural, no de ocasión, y en este caso el acercamiento se hizo para fastidiar a los Estados Unidos, de ahí el incomprensible apoyo de la Argentina al referéndum en Crimea”, que le permitió anexarse la península que integra el territorio de Ucrania reconocido por la comunidad internacional.

Desde el oficialismo, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de diputados, Guillermo Carmona (FPV-Mendoza), negó cualquier vinculación de la visita con la coyuntura de tensión del país euroasiático con occidente. “Me parece infundado, hay una relación histórica con Rusia, con quien compartimos ámbitos como el G20”. Y agregó: “Hay otros presidentes que han venido, como el caso del de China, Xi Jinping, que realizará su segundo viaje al país una semana después. Esto tiene que ver con el importante papel que juega la Argentina entre los países emergentes. No debe ser leído como parte de una coyuntura de conflictos con terceros”.

Para el profesor de la Universidad de San Andrés y Flacso, Francisco Corigliano, experto en historia de las relaciones exteriores de Argentina, el acercamiento con Rusia no es una novedad: “Durante la Guerra Fría, tuvo que ver con el pragmatismo comercial por la importancia del mercado ruso como comprador de exportaciones de granos argentinos y proveedor de tecnología para represas”.

Para la actual gestión, opinó Corigliano, “Rusia aparece como una vinculación importante en términos tanto políticos como económicos. Es un miembro del Brics, una instancia a la que Argentina se quiere sumar en su esfuerzo por ganar margen de maniobra externo. También Rusia es un eventual proveedor de energía para la Argentina en un contexto de crisis energética y de desgaste de la relación preferencial argentino-venezolana tras la muerte de Hugo Chávez”, finalizó.



Aurelio Tomas