POLITICA ELECCION PRESIDENCIAL

Una votación marcada por la expectativa por un posible ballottage

Más de 32 millones de argentinos elegirán hoy al sucesor de CFK. Scioli busca imponerse en primera vuelta. Macri y Massa ansían llegar a una segunda ronda electoral.

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Foto:Cedoc

Los votantes argentinos mantenían hasta ayer en vilo a los candidatos que recibían encuestas con un delgado hilo de diferencia a favor o en contra de una definición en primera o segunda vuelta. Hoy un leve cambio de viento de último momento hacia un lado o el otro puede definir el futuro de la Argentina.

Desde 2003 que un desenlace electoral no llegaba con semejante nivel de incertidumbre, precisamente desde que se abrió la etapa kirchnerista en la Argentina; un período de 12 años que hoy comenzará a clausurarse para dar vida a una nueva etapa y cuyos inicios estarán marcados por la relación del nuevo presidente frente al espejo de los últimos de kirchnerismo.

Los medios del mundo se esforzaron en la última semana en explicar a los lectores extranjeros las diferencias entre los principales candidatos a presidente de la Argentina. Ardua tarea frente a la calculada ambigüedad de las propuestas y las similitudes en el estilo. Desde el español El País hasta el británico Financial Times, se resignaron a mostrar las coincidencias de sus carreras antes que las disparidades.

Cristina Kirchner puede descubrir hoy el nombre de su sucesor si triunfa Daniel Scioli en primera vuelta. A lo sumo deberá esperar un mes más si Mauricio Macri o Sergio Massa fuerzan que se defina en una segunda vuelta. Pero cualquiera sea el resultado, la relación entre Cristina Kirchner y su sucesor moldearán gran parte de los próximos años de la política argentina.

Desde 2003, que un desenlace no llegaba con tal nivel de incertidumbre.

Fernández se encargó de ocupar lugares estratégicos de poder antes de marcharse. En la política monetaria tendrá línea directa con tres directores del Central que cuentan con mandato hasta 2021. En la Justicia extendió su influencia en el Consejo de la Magistratura a través de los Auditores. También tiene enorme ascendencia en la jefa de los fiscales, Alejandra Gils Carbó y, por efecto transitivo, en los responsables de algunas de las investigaciones más sensibles. Una veintena de diputados tendrán sus raíces políticas en La Cámpora; y Máximo Kirchner, el hijo de la gobernanta saliente, ocupará una banca.

Oficialismo. Con un eventual triunfo de Scioli, los lazos de continuidad con el gobierno son más profundos que con el resto. Carlos Zannini, principal consejero de Cristina Kirchner, ocuparía la presidencia del Senado. Comisiones claves como Presupuesto y Hacienda, Juicio Político o Acuerdos, de gran influencia en la economía y en el devenir del Poder Judicial, serán ocupadas por legisladores de pasado kirchnerista. El gran reto político para una eventual presidencia de Scioli será construir un foco de poder propio que le otorgue autonomía frente a las redes que deja la mandataria saliente. A quienes se lo advirtieron en las últimas dos semanas, Scioli les respondió confiando y contrapuso los llamados matinales cotidianos con Cristina Kirchner donde sólo cree escuchar buenas intenciones.

Cualquiera sea el elegido, deberá lidiar con difíciles problemas de la economía.

Cambiemos. Si Mauricio Macri llegara al Ejecutivo, su principal reto sería la gobernabilidad. Sin mayoría en las cámaras del Congreso y con el kirchnerismo firmemente asentado en espacios de poder, un eventual gobierno del PRO debería tejer fuertes aciertos en los primeros cien días de gracia y tener bien aceitadas las complejas relaciones con sus aliados para alejar los fantasmas que acechan a los gobiernos no peronistas.

Sergio Massa termina la campaña en un frenesí de recorridas, que ayer incluyeron visitas en un mismo día a seis lugares distintos de la Provincia. “Ya ganamos”, les dijo a su equipo  en un balance íntimo con su equipo de campaña. Aludía más al futuro político que al resultado de la elección.
Cualquiera sea el presidente que consagre la elección, las urgencias lo enfrentarán a problemas económicos complejos: falta de divisas, un déficit elevado y una inflación de alrededor del 25% , entre otros desbarajustes.

Pero el kirchnerismo, entre jubilaciones anticipadas y asignación universal, transformó la realidad de seis millones y medio de personas. Explica en gran medida su persistencia.



Damián Nabot