POLITICA

Universidad de las Madres: lo que el kirchnerismo estatizará

Por Luis Gasulla. El autor de El negocio de la impunidad analiza la historia de la casa de estudios fundada por Hebe de Bonafini y su futuro como "Instituto de Derechos Humanos".

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Foto:Télam

Este miércoles la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación sancionará la creación del Instituto de Derechos Humanos que reemplazará a la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo. Lo hará en el marco de la futura creación de otras ocho universidades, entre ellas, las de Alto Uruguay, Rafaela y Ezeiza. También nacerá la Casa de Altos Estudios de Comechingones por lo que se descuenta, como sucedió en el Senado, el apoyo de los diputados puntanos que responden a los hermanos Rodríguez Saá. Por eso, Hebe de Bonafini se prepara para festejar, aunque sea con agua.

El tiempo pasa y los años no lo hacen en vano. Con problemas de salud por su avanzada edad, Bonafini prometió brindar la concreción de la estatización de su universidad, con agua. Esta vez, no descorchará una botella de champagne como cuando cayeron las torres gemelas. Fue la tarde del 11 de septiembre del 2001. Un ex empleado aún recuerda la excitación de la Madre cuando le dijo que fuese a comprar una decena de botellas de champagne para festejar.

El Congreso Nacional se presta a garantizar la impunidad de una Fundación que, a tres años y medio de la salida de los hermanos Schoklender, aún sigue siendo investigada por la justicia federal. De esta manera, la Universidad Popular que nació para resistir a los gobiernos e impulsar el espíritu crítico, se convertirá definitivamente en una secretaría de Estado.

¿Qué necesidad tiene el Ministerio de Justicia de contar con un Instituto de Derechos Humanos, casualmente luego de que Perfil.com difundiera el plan del gobierno para estatizar la deuda de la Fundación Madres de Plaza de Mayo?

A fines de los noventa, la Asociación Madres de Plaza de Mayo asentó sus bases para conseguir respaldo económico con el fin de abrir las puertas a su Universidad. El pensador y poeta Vicente Zito Lema fue su creador. La discusión original era ampararse en la legalidad o fuera de la órbita de la educación institucionalizada. La discusión política –e impositiva- la terminó ganando el sector encabezado por Bonafini que creían, y lo siguen sosteniendo, que las Madres son legítimas pero no legales. Su creador y una decena de docentes abandonaron el proyecto cuatro años después. Por los pasillos de la Universidad desfilaron prestigiosos docentes como Ricardo Monner Sans o el juez Roberto Gallardo que dirigió la carrera de Derecho. Pero, a medida que el kirchnerismo dividía a la sociedad, lo propio hacía Bonafini en las aulas. El espíritu crítico moría al igual que la calidad académica.

Actualmente, Inés Vázquez es la rectora formal de la institución pero su lugar es ocupado por el profesor de historia, Germán Ibáñez, el nuevo “niño mimado” de la Madre. Hace 10 días, Ibáñez fue el orador principal de la tradicional marcha de los jueves en Plaza de Mayo. Ante la ausencia de Bonafini, la palabra no la tomó otra Madre de Plaza de Mayo sino el hombre que sueña ser Norberto Galasso.

Perfil.com anticipó la creación de la carrera de Periodismo y Comunicación en el 2015 de la mano de Florencia Saintout y Gabriel Mariotto. Bonafini lo reconoció públicamente en una “entrevista” en Radio del Plata. Antes de hablar sobre el tema en cuestión, Bonafini se quejó de la falta de difusión –incluso en los medios oficialistas- de la carta que le escribió a su hijo desaparecido -un estudiante de Física de la Universidad de La Plata- por el lanzamiento del satélite. También le agradeció a su médico personal Juan Manuel de Rosa por recibirla en su clínica en Ensenada. De Rosa es un militante de Quebracho denunciado por pacientes de la Clínica la Comunidad por maltrato. Bonafini omitió mencionar la internación, durante tres noches, en la costosa clínica privada Otamendi para realizarle un chequeo general y una intervención quirúrgica por una fractura en una de sus piernas. Pagó en efectivo. Asistió recomendada por la Presidenta de la Nación que, como ella, no suelen utilizar hospitales públicos.  

La “charla” continuó y la periodista no le preguntó a Bonafini sobre los aprietes en la Universidad a los que piensan distinto, la evasión de impuestos, la falta de un centro de estudiantes, el nulo rigor académico que provocó discusiones con la Coneau y el cierre de Extensión Universitaria y de sus cursos. Tampoco se le preguntó sobre la falta de pago a los docentes desde mayo del 2013, la evasión de las cargas laborales a la plata permanente de los trabajadores de la Universidad y qué pasará, el año próximo, con esos empleados que temen quedarse en la calle. Nadie sabe quién se hará cargo de la deuda de más de 200 millones de pesos que tiene la Fundación. Bonafini dijo que “la relación con la Universidad es de afecto y compromiso” y “seguramente tomarán gente nueva”. Obviamente, la Madre tampoco aclaró por qué durante 8 años –ya son 9- la Universidad no pagó un centavo a Edesur por la luz. La periodista, tampoco se lo preguntó. El miércoles, los diputados opositores, tendrán la posibilidad de preguntar, algo que para el periodismo “militante” es un pecado mortal.

(*) Autor de El negocio de los DDHH y El negocio de la impunidad | @luisgasulla



Luis Gasulla (*)