POLITICA


Volver a pensar en la Defensa Nacional

Autoridades de la Universidad de la Defensa Nacional se niegan a abandonar el edificio del EDENA que hoy ocupan de manera ilegítima.

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Foto:Cedoc

Lo "nacional"; no es exclusivamente lo "público" o lo "estatal" como el discurso político dominante de los últimos doce años se propuso hacernos creer. Lo nacional es aquello que pertenece a una nación: individuos, instituciones y hasta organizaciones. En su aproximación más amplia, este concepto no distingue lo público de lo privado, lo militar de lo cívico, o lo partidario de lo no partidario.

Sin embargo, influenciados por las ideas de Ernesto Laclau, autor de la “Razón Populista”, los gobiernos Kirchneristas terminaron por dejar herencias ideológicas y discursivas que dividieron a los distintos sectores de la nación bajo un nuevo criterio de pertenencia: el partidario. Así, en el seno de la sociedad se marcó una "grieta" que separó la nación en dos.

En el marco de esta polarización de la sociedad surgieron luchas ideológicas, políticas e institucionales. Muchos espacios de reflexión y pensamiento, como las universidades, fueron tornados en enclaves de difusión propagandística pasando éstas a responder a una agenda gubernamental en vez de a la estatal. Para muchos simpatizantes del gobierno anterior, hoy más que nunca es necesario defender los bastiones del kirchnerismo frente al gobierno actual.

En esta línea, las autoridades de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), creada hace dos años bajo la gestión de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, se niegan a abandonar el edificio del EDENA que hoy por hoy ocupan de manera ilegítima. Pese a lo contradictorio que pueda sonar, la UNDEF nació como una "universidad de defensa dentro de otra universidad de defensa" que ya tenía 66 años de trayectoria, la EDENA (Escuela de Defensa Nacional) y las instalaciones que históricamente pertenecieron a esta última son las que entraron en puja.

La creación de la UNDEF no solamente fue un sinsentido, sino que además su estatuto provisorio de creación presenta tantas contradicciones que hoy en día la UNDEF no es más que una institución sin claustros, donde el acceso a los cargos obedeció a designaciones ministeriales efectuadas con sugestiva premura por el ex –Ministro de Defensa Agustín Rossi.

La paradoja se profundiza aún más si pensamos que el carácter temporal de dicho estatuto conlleva que la estabilidad de los nombramientos esté amparada en cláusulas pétreas que impiden cualquier modificación, entrando esta característica en tensión con la propia naturaleza temporaria del estatuto.

En una reciente charla con el Dr. Julio Spota, actual director de la EDENA, remarcaba lo llamativo de la postura de muchos alumnos y docentes, que por canalizar su posición en contra del gobierno actual intentan mantener una universidad paralela dentro de la misma institución: "En la institución, como espacio académico, deben existir diferentes posturas porque enriquecen todo tipo de debate y ayudan la escuela crezca. Es fundamental la diversidad de voces, no se trata de aislarse sino de utilizar el espacio institucional existente para aprender y profesionalizarse", explica Spota.

Debemos volver de alguna forma al ABC del funcionamiento institucional en democracia. Las instituciones públicas no deben ser partidarias, sino plurales, especialmente las universidades, donde la producción de conocimiento académico y la formación de profesionales bajo ningún punto de vista debe ser doctrinaria.

La responsabilidad del estado de la situación actual, tampoco le atañe enteramente el kirchnerismo. Décadas de gobiernos tanto autoritarios como civiles buscando enemigos internos, terminaron por alimentar polarizaciones extremas. Muchos olvidan que, algunos de los más importantes protagonistas de nuestra historia, han trabajado por crear sinergias entre diferentes sectores: trabajadores, científicos, militares y empresarios. Jorge Alberto Sábato, el Ingeniero Enrique Mosconi, el General Juan Manuel Savio, hasta el mismísimo General Juan Domingo Perón.

Cuando se habla de Defensa Nacional, habitualmente se lo asocia a los militares, a la guerra y a las armas. No solamente parecen "malas palabras", ya que en las últimas décadas todo lo vinculado a lo castrense remonta discursivamente a la dictadura; sino también, se formulan interrogantes en torno a qué sentido tiene discutir estos temas. Hoy, podemos decir que el instrumento militar se encuentra totalmente obsoleto y los debates en materia de defensa parecerían atañerle únicamente a los países desarrollados. Siendo que, para muchos, hoy en día "los Argentinos tenemos otros problemas", la preocupación por desarrollar un sistema de defensa parecería ser un sinsentido.

El terrorismo, las pandemias, el narcotráfico o incluso los desastres naturales son todos fenómenos que atentan contra la seguridad y la vida de los ciudadanos del país. No se trata de buscar enemigos, sino de generar las estructuras y lo instrumentos necesarios para hacer frente a cualquiera de los peligros que existen y puedan existir. Se ha creado una falsa percepción que lo militar y lo civil son áreas mutuamente excluyentes, que involucrar a las fuerzas armadas es sinónimo de "llamar a las botas y a los fusiles".

En este sentido, pensar la Defensa Nacional, no es simplemente reflexionar sobre las experiencias del pasado, sino mirar y pensar a futuro. Es por ello, que el rol de instituciones tales como la EDENA, son el ápice de la formación de cuerpos técnicos que cumplen el propósito de reflexionar y proponer, con una visión estratégica, los senderos por los cuales pueden constituirse un sistema de Defensa Nacional.

El restablecimiento de este tipo de instituciones a su rol formal, como un espacio para la formación de cuerpos especializados dedicados a la defensa, llevado adelante por profesionales especializados en dicha temática, es parte de un rumbo que trasciende las coyunturas históricas y gubernamentales, puesto que la Defensa de la Nación antecede a los gobiernos y compete aun concepto casi en desuso en la actualidad como es la Patria.

Es necesario volver a reflexionar y repensar estratégicamente cómo defender nuestra soberanía, en todos los aspectos que son necesarios. Es la identificación de industrias y sectores estratégicos, que correctamente encarados, son el núcleo dónde los civiles -empresarios, trabajadores y científicos - y los militares pueden encontrar puntos de encuentro, para avanzar en estrategias de desarrollo. Dichas industrias, son fuente de trabajo, desarrollo económico y científico-tecnológico.

Es fundamental poder dejar a un costado las diferencias y volver a trabajar en la construcción de universidades e instituciones para la defensa que propicien una forma democrática de debatir y reflexionar sobre aquello que es de todos.

Nadie es la Patria, pero todos lo somos”, sostenía Jorge Luis Borges en la reconocida frase de Oda escrita en 1966. Casualmente, esta forma de comprender qué es la Patria también ha sido recurrente en muchos de los discursos de Perón, pese a que ambos se encontraban en veredas opuestas de la política Argentina. Pensar en la Defensa Nacional implica tener presente que antes que el Estado, la Nación o los gobiernos, siempre está la Patria.

(*) Magister en Estrategia y Geopolítica y Licenciado en Ciencia Política de la Universidad San Andrés, especial para Perfil.com.



Mg. Alfredo Leandro Ocón (*)