POLITICA

Walter Queijeiro: "Soy candidato porque Quilmes está destruido"

El periodista se lanzó a la política harto de las gestiones en su localidad. Televisión, Fútbol para Todos, Massa, el PRO y la "incoherente" La Cámpora.

PERFIL COMPLETO

Foto:AFP

Cantantes, actores, periodistas, modelos, deportistas, vedettes y hasta estrellas de la pornografía. Todos rubros que tienen algo en común: famosos que incursionaron en política. Que un periodista participe de lleno en política, no resulta extraño. Incluso en Argentina hemos tenido presidentes que han ejercido el periodismo.

Sin embargo, en estos tiempos de masividad televisiva, que un periodista relacionado al fútbol sea noticia política, llama la atención. Luego de diecisiete años de cubrir mundiales y conducir programas de fútbol, Walter Queijeiro fue noticia por sacar el 21,7% de los votos en las últimas elecciones en Quilmes, resultado que le permitirá competir por una banca de concejal, luego de quedar a menos de tres puntos de la lista encabezada testimonialmente por el Intendente Francisco “Barba” Gutiérrez, y de aventajar por catorce puntos a la lista integrada por La Cámpora. Informal y verborrágico, saluda a los que lo reconocen y deja de hablar de fútbol. Al menos por un rato.

"Soy candidato porque vivo en Quilmes. Si viviera en otro lado, no tendría necesidad. Si estuviera en Tigre, conduciría un programa, no sé. Ahí hay gente que puede hacer las cosas, pero Quilmes está destruído. El Barba Gutierrez quiere tanto a los pobres que emparejó para abajo", sostiene Queijeiro.

- ¿De dónde viene tu interés por la política?

- Cuando me cansé de ver a Quilmes así, sentí la necesidad de algo. Si todos los días pasaba por el boulevard Dardo Rocha y puteaba por el estado en que estaba ¿Cómo no hacer algo? En mi familia, el único caso de participación activa es mi viejo, que militaba en Smata en Avellaneda, y al casarse y mudarse a Quilmes, siguió militando activamente. Y yo lo acompañaba. Con ocho años preparaba las boletas para la vuelta de la democracia en 1983 y presenciaba las reuniones en mi casa. A mí los días electorales siempre me apasionaron, me gusta estar en las escuelas esos días, fiscalizando o trabajando. Y siempre lo hice porque lo creía. No tuve cargo alguno por apoyar a candidatos ni tampoco cobré por mostrarme con ellos. Nunca cobré ni siquiera por fiscalizar.

- En las elecciones de 2011 apoyaste la candidatura a Intendente de Daniel Gurzi, kirchnerista y hombre de Aníbal Fernández. ¿Qué cambió desde entonces?

- Aquella vez también apoyé a Gustavo Menéndez en Merlo. Hasta capacité a los fiscales. Y lo hice porque me parece buen tipo y tiene buenas ideas. En Quilmes, entendí que Gurzi era, por lejos, mejor candidato que el Barba. Creíamos que era la mejor opción. Después cambiaron muchas cosas en la ciudad y en los proyectos de la Nación y la Provincia. Muchos de los intendentes de aquel entonces defendían la lista oficialista, pero ya se había conformado un frente mucho más amplio que el del Frente para la Victoria, que es el de la actualidad.

- ¿Qué te llevó a mostrarte en la ciudad de Buenos Aires junto a Horacio Rodríguez Larreta, del PRO?

- Queríamos formar algo nuevo. Si no salíamos de Quilmes, no podíamos aspirar más que a fiscales de mesa. Para ser protagonistas, hay que consensuar y mucho más con quienes administran distritos vinculados entre sí. ¿Cómo no voy a hablar con los del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires si en algún momento se podría planear un centro de transferencia que beneficiaría a las dos ciudades? ¿Cómo no voy a hablar con Cariglino si forma parte del armado político bonaerense? ¿Cómo no voy a hablar con Sergio Massa si es un Intendente con una gran gestión? En mi visión, todos son importantes y hablamos con todos. Y a todos les gustó mi proyecto para Quilmes.

- ¿Cuál es tu proyecto?

- Que Quilmes vuelva a ser la ciudad más importante de la provincia de Buenos Aires, como lo tiene que ser, por historia, por ubicación. Quilmes llegó a ser la quinta ciudad más industrializada del país, además de ser la primera ciudad balnearia. Por historia le puede competir a cualquier otra ciudad de la provincia, pero con nuestra actualidad, no. Por respeto al pasado hay que construir un presente en vistas al futuro. Para ello busco generar un grupo que desde el poder tenga incidencia en la ciudad. Hoy, la gente no ve que el poder tenga incidencia en la calle.

- Hablás como si tuvieras planes de ser Intendente.

- Aspiramos dentro del espacio a colocar un Intendente que cambie la realidad de la ciudad. Si aparece un iluminado de Massachussets que nació en Quilmes y quiere volver a la ciudad, será ese. Y si soy yo, bienvenido sea. La idea es formar nuevos candidatos y protagonistas para la política de Quilmes y que esto tenga continuidad, para que haya un proyecto a largo plazo. Con sólo cambiar al Barba Gutiérrez no alcanza. En Quilmes ya no hay ni lugares de esparcimiento, ni siquiera un parque en condiciones. Si llueve, hay que quedarse en casa, ir al supermercado o a otra localidad. La única manera de poder actuar es teniendo un poquito de poder. Si siendo periodista me reclaman para que muestre cosas, o para que consiga recursos, como concejal puedo tener un poco más de incidencia. Todos los intendentes que tuvo Quilmes desde el retorno de la democracia, tienen una imagen negativa enorme. Y todos utilizaron el distrito para saltar a la política nacional. No está mal hacerlo, pero se olvidaron de gestionar el distrito. No hay mejor forma de crecer que hacer bien tu laburo.

- ¿Cómo repercute tu actividad política en tu profesión de periodista?

- Después de mostrarme con Cariglino y Rodríguez Larreta, se acabó el programa que hacía para Seguridad Víal en A24. Después, trato de ser coherente. No me va eso de “me la doy de izquierda y vivo en barrios caros”. En la televisión hablo poco y nada de política, porque diferencio mi laburo. Soy periodista deportivo y tengo un programa de entretenimiento. No conduzco “A Dos Voces”, no tengo necesidad de mezclar las cosas.

- ¿Qué opinas de la propaganda política que hacen los relatores de los partidos en Fútbol para Todos?

- Si lo hacen por convicción, está bien. Si lo hacen por interés, me dan pena. Creo que relatar un corner no es el momento para manifestarse políticamente. Yo no lo haría, pero si lo sienten… La utilización del fútbol no hace bien, ni al deporte, ni a los periodistas, ni a los seguidores, que se cansan. La gente se cansa y ganás enemigos.

- ¿Cuál es el límite entre la política y el fútbol?

- Si tenés que construir una unidad sanitaria para Luis Guillón, el Estado no puede elegir financiar a River, por poner un ejemplo, que tiene sus propios recursos y bien puede manejarse sólo, porque acaba de vender a Funés Mori. Es ilógico e innecesario. Si no, que participen con el Estado las ganancias de las ventas. Financiar el deporte en general, o abrir filiales en el interior usando el nombre de los clubes grandes, me parece bárbaro. Ahora, darle guita a los clubes para que la malgasten, es al divino botón. Los clubes tienen con qué, pasa que es un tema de vagancia. Es más fácil pedir recursos que generarlos. Después se acaba la plata y no saben qué hacer. Deberían cortar el chorro para que aprendan, porque ahora es el Estado, pero con Torneos y Competencias pasaba lo mismo. Políticamente…si soy dirigente, tengo que hacer lo mejor para mi club. Es normal que personas de la política tengan participación en clubes. Lo que no me parece bien es que se utilice al club para disputas políticas ajenas, que si sos de la UCR y yo del PJ, no arreglo con vos para defender al club.

- ¿A qué le atribuís el desempeño electoral del massismo?

- Era una necesidad de la gente. Todo lo que funciona es necesidad del consumidor, y en la política funciona igual. El electorado buscaba una persona que enfrente al Gobierno Nacional, en la Provincia, un tipo joven y con buena gestión. La gente quiere que le solucionen los quilombos. Las encuestas te dicen que la mayoría no vota partidos, vota soluciones, infraestructura, salud, seguridad. Si alguien pasa por Tigre y ve que las cosas mejoraron, quiero lo mismo. En Facebook pasa lo mismo. Se acercan jóvenes a participar y nosotros queremos apuntar también a ellos. 

- ¿Cómo ves la relación del gobierno con la juventud?

- Lo bueno es que hay participación juvenil. El tema es la utilización y el discurso. No creo que sea culpa del gobierno que la mayoría de la juventud politizada pareciera ser la de ellos. Capaz que es culpa del resto de los partidos por no fomentar lo mismo. Nosotros queremos que el grupo más grande de nuestra agrupación sea juventud. Los pibes de La Cámpora que cruzás en campaña te encaran con el discurso nacional y popular con los Ray Ban puestos. Son incoherentes.

- ¿Qué creés que hizo mal el gobierno para llegar a esta elección tan pobre en comparación a 2011?

- La filosofía del enfrentamiento. Eso de que “lo que yo hago está bien y lo tuyo está mal”, porque sí y sin mantener la coherencia. Si no estoy a favor del matrimonio igualitario, me tildan de homófobo los mismos que después se ríen de los homosexuales. Han hecho cosas muy buenas, pero el enfrentamiento es fuerte. Trazaron una línea y te colocan de un lado o del otro. Mientras la gente te reclama seguridad, te meten el conflicto con Clarín hasta en los partidos de fútbol. Ahora meten en la agenda la inseguridad. Se acordaron tarde, se les escapó la tortuga. Y a nivel municipal…está bien, la bonarense no es responsabilidad de los municipios, es de la Provincia, pero está en la voluntad del Intendente ponerle onda y recursos. Centros de monitoreo, mejorar la iluminación, señalizar, asignar recursos. En Quilmes no se puede exigir que se haga algo que está por encima de las responsabilidades, cuando ni siquiera se cumple con lo que se tendría que cumplir. Falta planificación y se gestiona con el votómetro.

- ¿Cómo te ves en 2015?

- Impulsando un candidato a intendente de nuestra agrupación y con la tranquilidad de haber hecho lo que tenía que hacer durante mis primeros dos años de concejal. De haber solucionado problemas que no podría resolver si no participo.

(*) Especial para Perfil.com



Nicolás Lucca (*)