POLITICA SEGUN INFORMACION JUDICIAL

Ya se habían querido escapar de Sierra Chica en un helicóptero

Hubo un primer intento de fuga, en diciembre de 2013. Se habría frustrado porque se pidió más plata de la convenida inicialmente.

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Foto:Cedoc

Fue a fines de diciembre de 2013, cuatro días antes de Navidad. Entonces, los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Marcelo Schillaci -hermano de Víctor, prófugo hasta el cierre de esta edición- intentaron por primera vez fugarse de la cárcel.

Estaban alojados en la Unidad 2 del penal de Sierra Chica. Aquella vez, las autoridades dejaron trascender el 23 de diciembre que se había frustrado un intento de fuga de los condenados por el triple crimen de General Rodríguez pero obviaron los detalles a los que accedió PERFIL esta semana. Fuentes de la causa informaron a este medio que la Justicia sospecha que esa fuga se frustró porque los miembros del Servicio Penitenciario bonaerense que debían posibilitar la fuga “subieron el precio” del escape a último momento y ante la negativa de los presos, frustraron la liberación de la zona.

La versión oficial fue que los Lanatta y Marcelo Schillaci habían limado una reja del pabellón y que fueron descubiertos por personal penitenciario. Otra versión del propio Servicio Penitenciario es que las autoridades de la cárcel eran ajenas al acuerdo con los detenidos y por eso el plan no se concretó. Fuentes oficiales reconocieron que la única reja que podían llegar a haber “limado” daba a una terraza del penal y que el Servicio Penitenciario reconoció que esa noche se habían detectado autos negros rodeando la zona y un helicóptero sobrevolando la Unidad 2 de Sierra Chica. Hoy, los investigadores del caso creen que ese primer intento de fuga contaba con una logística importante y que el helicóptero estaba esperando que los tres presos llegaran a la terraza para levantarlos. En la Justicia descreen que los detenidos ahora prófugos hayan limado y desmontado la reja que los iba a conducir a la única salida hacia la terraza. Creen que habrían pagado para acceder al techo del penal. La reja limada iba a ser parte de la versión oficial.

Este primer intento de fuga estuvo siendo analizado por el fiscal Cristian Citteiro que investiga la fuga del domingo. Para la Justicia ya entonces existían sospechas de complicidad por parte del Servicio Penitenciario bonaerense con los acusados de asesinar a Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina.

Luego de ese intento de fuga, los acusados por el triple crimen fueron reubicados en el penal de máxima seguridad de General Alvear, del que lograron fugarse el domingo por la madrugada, sin armas, sin dejar rastros en las cámaras de seguridad y con una cobertura por tierra que les permitió escapar hacia Florencio Varela, muy cerca de sus terruños: Quilmes y Berazategui. Pero algo también falló en el segundo plan.

Esta vez, además, Marcelo Schillaci no fue parte de la fuga. Tenía programada una operación en un hospital municipal para el 30 de diciembre, según fuentes judiciales. Está internado por una afección en las venas y necesitaba cirugía. La Justicia aún no aclaró si esa cirugía programada está dentro del plan o es ajena a la situación.

Cuando la Justicia y el Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires decidieron conceder el pedido de Martín Lanatta para permanecer detenido junto a su hermano y Víctor Schillaci en una misma celda, no podían desconocer cómo había sido aquel primer intento de fuga. Al menos, no deberían desconocerlo. Por eso, el Ministero Público Fiscal bonaerense fue tajante al oponerse a que los Lanatta y Schillaci estuvieran juntos, como reveló ayer PERFIL.

Sin embargo, el escrito enviado en agosto por los fiscales de la provincia quedó archivado. Cuatro meses después, se cumplió lo que habían advertido. Juntos estaban más cerca de una posible segunda fuga.



Emilia Delfino