PROTAGONISTAS LA HIJA MAYOR DE MAXIMA

Amalia tiene 9 años y será tercera en la línea sucesoria al trono holandés

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En las monarquías todo sucede casi de forma mecánica. Cuando Beatriz anunció que abdicaría al trono de Holanda, la primera noticia fue que Guillermo y Máxima Zorreguieta serían los nuevos reyes. Sin embargo, quedó establecido que Amalia, la hija mayor del matrimonio real, se convertiría en princesa de Orange. Esto significa que la pequeña Amalia, con 9 años, es la inmediata heredera al trono después de Guillermo y Máxima.

Catharina Amalia Beatriz Carmen Victoria de Holanda reanudará ese matriarcado real que cumplieron su tatarabuela Guillermina, su bisabuela Juliana y su abuela Beatriz antes de que su papá se convierta en el primer hombre que llegará al trono holandés en 123 años. Amalia nació el 7 de diciembre de 2003, en el Hospital Bronovo de La Haya. Si bien ya conoce sus responsabilidades, el protocolo y las obligaciones, las tareas del colegio son las que siguen teniendo prioridad por el momento. Habla holandés con su padre e inglés con su abuela, y estudia en la escuela pública de Flower Camp, en el barrio de Bloemcamp, en el pueblito de Wassenaar. El español es el lenguaje con el que las tres hermanas se comunican con Máxima, sus abuelos y tíos en Buenos Aires. Amalia practica equitación y a veces sus padres la llevan junto a sus hermanas a shows de dressage en Amsterdam. También juega al hockey, patina, anda en bicicleta y practica equitación y esquí.

Esta semana, Amalia se convirtió en foco de una tormenta con la que Guillermo y Máxima tienen que lidiar: la prensa. La revista Nieuwe Revu publicó unas fotografías de la pequeña jugando al hockey. Con este material, la revista violó el código que existe entre el periodismo y la monarquía. Dicho convenio estipula que no se puede publicar fotos de la familia real que no sean parte de algún evento oficial o que ellos consideren que son parte de su vida privada. El medio anunció en su página que ya no desea mantener este código que existe desde 2005. Fue en ese momento cuando se acordó que la prensa ya no podría tomar fotos de la familia real fuera de actos oficiales o cuando decide posar.



A.G.