PROTAGONISTAS DE NUEVO EN ARGENTINA

Axl y Slash juntos en escena pero se alojan por separado

Hoteles distintos para Axl y Slash. Ayer fue su debut en River Plate.

Guns and Roses
Guns and Roses Foto:Katarina Benzova / Gnr LOficial

La puesta corporal en el escenario está intacta. Los años han pasado pero Axl trota de un lado a otro del escenario y se lanza el micrófono de una mano a la otra. En otro costado, Slash, el hombre de cabellera enrulada y uno de los máximos exponentes del guitar hero, apoya su instrumento en un muslo para dar comienzo a un solo. Esos fueron los primeros minutos del show que hicieron en Rosario el martes –fecha debut en la Argentina-y fue la postal que emuló un viaje en el tiempo a los años 90.  

Ayer al cierre de esta edición, Guns N’Roses estaban por comenzar en River Plate con parte de su formación original que hace 23 años se presentó en ese mismo estadio. Esta vez es en el marco de su gira, Not In This Lifetime.

Las puertas del estadio se abrieron a las 16 y a las 18 tocó Airbag, la banda encargada de telonear a los Guns. Los accesos al estadio estuvieron cortados desde las 12 del mediodía y circular por las inmediaciones del Monumental, se volvió un caos.

Según trascendió, la barra de River estuvo cargo del “estacionamiento” de autos en el predio de la Ciudad Universitaria, donde –dicen– podría obtener una ganancia de tres millones de pesos. A su vez, trascendió que recibirían un remanente de 3 mil entradas para los dos shows. A las 21 estaba previsto que los Guns irrumpan en el escenario de la siguiente manera: primero Duff Duff McKagan, luego Slash y finalmente Axl.

Estadía. Los Guns N’ Roses llegaron al país el martes pasado, provenientes de Santiago de Chile. La primera fecha fue en la ciudad de Rosario, en el Gigante de Arroyito y frente a 40 mil personas. El show, que duró más de dos horas, fue sin tanta estridencia localista, por lo menos si se los compara con la última vez que vinieron al país con la actual formación, en 1993.

Por aquel entonces, Axl y Slash vestían la remera de la Selección Argentina e interactuaban con el público, una imagen inexistente en este regreso.

La banda comenzó el recital con It’s so easy, como lo vienen haciendo en toda su gira por Latinoamérica y dieron una sorpresa al tocar Used to love her, que hasta el momento no había sido parte del repertorio. Como parte de un nuevo “acercamiento” con los fans, la banda dejó –lo viene haciendo en toda la gira– varias púas enterradas en suelo rosarino. “Hay púas escondidas en el Parque Alem. Buena Suerte”, anoticiaban desde su cuenta de Instagram. Lo mismo se esperaba que hagan en Buenos Aires. Hasta ayer no había sucedido.

Ya en la madrugada del miércoles, luego del show, volaron a Buenos Aires y llegaron a Ezeiza a las 5 de la mañana. Desde ahí el grupo se dividió en dos. McKagan, Slash, Dizzy Reed, Richard Fortus, Frank Ferrer y Melissa Reese, se alojaron en el Four Seasons. Axl eligió quedarse solo en el Faena Hotel. El rumor que corre es que la rivalidad entre Slash y Axl continúa aún con este regreso a los escenarios.

Según pudo saber PERFIL, la parte mayoritaria del grupo hizo vida tranquila en un hotel de Recoleta “No salieron mucho, usaron la pileta, cenaron aquí la noche del jueves. No tuvieron pedidos excéntricos y se mantuvieron muy relajados”, contaron. Algo frustrados se vieron sus fans, quienes fueron a la puerta del hotel para ver si alguno de ellos salía a saludarlos. Pero no, la banda que alguna vez fue catalogada como “la más peligrosa del mundo” se quedó puertas adentro. De Axl, dicen que ni siquiera salió de su habitación en el Faena.