PROTAGONISTAS UNA FIESTA CON POLITICOS Y JUGADORES


Boca celebró su gala sin Osvaldo y con Tevez como estrella

La mesa que ocupó el delantero cotizó $ 500 mil. La hora y media que él estuvo, todo fue autógrafos y selfies con fans. La política también dijo presente.


Foto:Julio Sanders
Efervescencia al máximo hubo en la previa de la cena propiamente dicha. Por una extensa pasarela, caminaron todos los jugadores de Boca y ese recorrido se vio interrumpido para firmar autógrafos, camisetas y las inevitables selfies. De ahí una escala en una terraza montada para invitados especiales o aquellos titulares de las mesas vip.
Ya allí estuvieron algunos políticos, ministros y ex funcionarios fans –o integrantes de alguna comisión– del club como Ricardo Bruyaile, Andrés Ibarra, Gustavo Ferrari, Gustavo Posse, Augusto Rodríguez Larreta, Christian Gribaudo, Diego Kravetz, el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, y hasta el número dos de la ex SIDE, Darío Richarte, y el abogado Diego Pirota.
Sí, el tema Daniel Osvaldo fue uno de los tópicos en la previa de la comida. Pero para evitar comentarios extraoficiales, ni los Barros Schelotto ni los dirigentes de alto rango agregaron o comentaron nada de lo que oficialmente el club informó. Sólo en un momento uno de estos últimos, un poco en broma y un poco para cortar el interés de un invitado algo intenso, parafraseando a Bill Clinton y con una sonrisa, pero categórico, le dijo: “¡No es sólo el cigarrillo, estúpido!”. En obvia alusión a aquello que trascendió de que Osvaldo había fumado en el vestuario uruguayo. No habiendo mucho más que acotar sobre el tema, ya en la fiesta propiamente dicha la única que hizo un chiste sobre el jugador fue Fátima Florez en el paso de comedia que hizo imitando a Silvia Süller. Hubo risas incómodas de algunos boquenses con cargo pero nada más.
Destacable fue la actitud de Tevez. Los que se ubicaron en su mesa pagaron en total 500 mil pesos para estar con él pero debieron conformarse con compartirlo con los fans. El jugador apenas probó bocado y, mientras estuvo presente, lo único que hizo fue firmar autógrafos y sacarse fotos. Un momento “tenso” pasó Gustavo Posse en uno de los remates: el intendente de San Isidro ofertó 490 mil pesos por un auto. Nadie parecía superarlo pero respiró aliviado cuando alguien dijo “550 mil pesos”. A medianoche, la fiesta terminó con una recaudación récord: un millón de dólares.

Ernesto Ise